La atmósfera contaminada de las ciudades no es la más idónea ni para respirar, ni para tener nuestra piel saludable. Está comprobado que agresiones externas como la contaminación formada por (el humo de los coches, chimeneas e incluso el tabaco) así como los cambios climáticos, estrés, los rayos UVA Y UVB, alteran la manera natural que tiene la piel para protegernos y así nuestra piel esta mas vulnerable al ataque de los radicales libres (estos son componentes químicos muy reactivos que participan en diferentes mecanismos celulares imprescindibles para la vida. La fuente mas común de estos es el oxígeno molecular(que se encuentra abundantemente en el interior de nuestro cuerpo) y en el interior de las células tiene lugar un proceso que regula la producción y eliminación de los radicales libres, cuando en ese proceso aparece una «sobrecarga» hay una producción excesiva de estos que aumenta la degeneración de los tejidos.
Además de las causas externas antes mencionadas, están las internas que en el proceso natural cuando respiramos tiene lugar un proceso metabólico de oxidación por contacto con el oxígeno y en un 5% de dicho proceso se libera radicales libres, lo cual nos predispone al envejecimiento.
Pueden afectar cualquier tipo de tejidos; colágeno, elastina, terminaciones nerviosas etc.. pero algunos órganos se alteran con mayor facilidad y cuando no somos capaces de neutralizar suficiente cantidad de radicales libres se produce el llamado estrés oxidativo.
Al nivel cutáneo estos son las principales consicuencias de el estrés oxidativo:
-Acentuación líneas de expresión y arrugas.
-Flacidez.
-Deshidratación.
-Sequedad en la piel.
-Enrojecimientos y fragilidad capilar.
-Alteraciones pigmentarias.
Pero hay órganos que son más sensibles y se alteran con mayor facilidad.
-El cerebro.
-El sistema cardiovascular.
-Articulaciones.
-Piel, vista.
-Membranas celulares y ADN.
Hay factores que ayudan a reducir el riesgo a tener un envejecimiento precoz como son:
-Estilo de vida saludable.
-Realizar ejercicio físico moderado.
-Cocinar a temperaturas suaves (vapor, estofados).
-Consumir parte de las verduras crudas ya que preservamos su riqueza antioxidante.
-Aceite de oliva extra para cocinar.
-Alimentos ricos en antioxidantes, presentes en plantas y frutas.
-Las vitaminas (carotenos, vitamina C, vitamina A, vitamina E)
Y minerales muy necesarios para la síntesis de enzimas antioxidantes interna.
-Selenio.
-Magnesio.
-Zinc.
-Manganeso.
-Hierro.



