
La Diócesis de Barbastro – Monzón solicitará este domingo la ayuda económica de los feligreses para seguir con su obra social de asistencia a los más necesitados. Una ayuda que supone el 35% de los fondos con los que cuenta el obispado que cerró el pasado ejercicio con déficit. La diócesis ingresó 4.769.791,75 euros y gastó 4.819.553,49 euros. De esa partida, casi dos millones se destinaron a fondos solidarios, y un 26% a restaurar templos, así como otro tanto para el sustento de los sacerdotes.
Los datos económicos se dieron a conocer ayer en la sede episcopal en la presentación de la memoria de la diócesis que se repartirá el domingo en las misas coincidiendo con el Día de la Iglesia Diocesana que llega bajo el lema ‘Somos una gran familia contigo’.
El obispo Ángel Pérez destacó la generosidad de la diócesis que se materializa en Cáritas y Manos Unidas que según indicó proporcionalmente a las dimensiones de la diócesis son de las organizaciones católicas que más recaudan.
Monseñor Pérez informó que la diócesis está culminando una auditoria interna para «caminar hacia esa transparencia total para que en todo momento todo se sepa y se diga, y que la gente sepa que un 35% de su euro vaya a asistencia social, o arreglar un templo. No somos una secta, si no una gran familia».
Por su parte, el administrador ecónomo mosén José Huerva recalcó la rentabilidad social de la Iglesia. «Un euro rinde como 2,6 cuando se entrega en la Iglesia porque los laicos son voluntarios y el sueldo de los curas es irrisorio aunque digno para vivir. Hace falta que en esta casa todos aporten para que nuestra solidaridad llegue a todos», señaló Huerva.
Por otro lado, la diócesis culminará el domingo el Año de la Misericordia con el cierre simbólico de las puertas de la catedral de Barbastro, Monzón y las iglesias de Graus y Fraga «para dejar abierta la puerta del corazón», subrayó el obispo.



