El proyecto presupuestario de la Diputación Provincial de Huesca asciende a 69,6 millones de euros para el próximo año y crece cerca del 2% respecto a las actuales cuentas. La DPH marca las distancias con un Presupuesto «municipalista y social», que se desprende de unas cifras pensadas para garantizar el compromiso con los ayuntamientos, con la inversión publica, y la protección social. Son las prioridades que han manifestado los vicepresidentes de la Diputación, los socialistas Miguel Gracia y Lourdes Arruebo, en una comparecencia posterior a la presentación del borrador en la Comisión de Hacienda donde comienza la tramitación formal hasta su aprobación antes de finales de este mes de diciembre.
Otro de los principales datos que caracterizan las cuentas para 2013 es que se mantiene la capacidad inversora de la Diputación gracias a la mayor aportación
de fondos propios, que supera el 78%. Más de la mitad del gasto de la Diputación (52,78%) se dirige a inversiones, tanto a las directas realizadas por la propia Diputación (38,32%) como a las que realizan los ayuntamientos y entidades con la ayuda de las transferencias de la Diputación, mientras se contiene el gasto corriente con una rebaja del 1%.
En esta línea se incorpora por primera vez a la hora de confeccionar las cuentas el Plan de Concertación Económica, que la Diputación ya ha puesto en marcha en los últimos años como medida extraordinaria de apoyo a los municipios y por el que este año los ayuntamientos podrán contar con 2,4 millones de euros para hacer frente al gasto ordinario. A esto hay que añadir el paquete de anticipos a ayuntamientos, que antes era de y para el próximo ejercicio alcanza los 2 millones de euros, y el Fondo de Contingencia dotado con 1.830.000 euros para atender a lo largo del año.
Como alternativa a los recortes, la vicepresidenta segunda de la Diputación y responsable de Hacienda, Lourdes Arruebo, se ha referido a otra forma de
combatir la actual situación y ha puesto el acento en las políticas sociales con unas partidas «que se mantienen intactas» al igual que en los últimos ejercicios, y se materializan por ejemplo en el programa de teleasistencia y en las ayudas a entidades sociales «porque entendemos que si en momentos más prósperos los colectivos más desfavorecidos contaban con nuestro apoyo, en la situación actual ni mucho menos los vamos a dejar de lado, y ellos saben que pueden contar con esta Institución», ha explicado Arruebo.
En cuanto al capítulo de ingresos, proceden prácticamente en su totalidad (90%) de la aportación en la participación de los ingresos del Estado y de lo que se denomina premio de cobranza, ya que los convenios que se mantenían con la administración central y el Ejecutivo autonómico se han reducido en 6 millones de euros.
La responsable de Hacienda ha reconocido que la elaboración de los presupuestos «no ha sido fácil» por algunos condicionantes impuestos por la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la norma desarrollada por el Gobierno central obliga a que el aumento de ingresos solo se pueda dedicar a pagar la deuda con las entidades bancarias por encima de las políticas destinadas a invertir. Es algo que no gusta al equipo de gobierno de la DPH, unido a que por primera vez la Ley marca un techo de gasto, lo que también limita la capacidad de actuación
porque aunque la Diputación dispone de más presupuesto para invertir no puede hacerlo.
Cuentas progresistas y de estabilidad para ayuntamientos
En cualquier caso, el vicepresidente primero de la Diputación, Miguel Gracia, asegura que «hemos diseñado las cuentas más progresistas que hemos podido» que centran su foco en los ciudadanos, y en los medio. Afirma que «esencialmente vamos a trabajar como lo estábamos haciendo hasta ahora» con el objetivo de continuar con «la etapa importante de estabilidad que se ha conseguido en la provincia». Es un documento económico realizado, según detalla el vicepresidente, «desde la responsabilidad que nos otorga el conocer en profundidad las necesidades de los municipios de la provincia altoaragonesa.
Somos alcaldes, concejales, vamos a los pueblos, hablamos con los vecinos…», en referencia a que no es tan importante el cuánto, sino cómo se gestiona.
El de 2013 es un Presupuesto que se presenta «para seguir alcanzando los altos niveles de ejecución habituales en esta Institución», lo que para Gracia quiere decir que «estamos ante un proyecto realista donde -continúa- nosotros cumplimos los compromisos» en las cuentas que cada año aprobamos, cuando no los aumentamos. «No decimos una cosa, y luego hacemos otra» al explicar que es consciente de que ahora más que nunca el incumplimiento de un convenio con los ayuntamientos, o el reducir las cifras de inversión en la mitad de un ejercicio, supone un grave quebranto económico y pone en peligro servicios a los ciudadanos.
La Diputación apuesta por seguir impulsando nuevas líneas para que las entidades locales puedan reducir su gasto por ejemplo en la factura eléctrica con el programa de eficiencia energética, además de seguir con la modernización tecnológica, los planes provinciales en obras y equipamientos, programas culturales y sociales o actividades económicas. Unas inversiones que se van a financiar en gran parte con fondos propios gracias al ahorro superior a los 24 millones de euros y la reducción de la deuda prevista a niveles del 53%, frente al 226% en que se situaba el nivel de endeudamiento cuando el actual equipo socialista se colocó al frente de la Diputación Provincial.




