Balaguer no nos queda lejos, la revolución está aquí cerca y por eso nos atrevemos a contarles, para que se pasen por allí en lugar de buscar por internet y fiarse de lo que se publica en la red interesadamente.
Los sábados a las 10h puedes aparecer por allí, nada más llegar a Balaguer se anuncia “Pamiés” en una rotonda. Hay aparcamiento gratis y te dan una charla también gratuita. A la llegada se capta el ambiente expectante, la tensión de quienes vienen de lejos para escuchar y encontrar milagros.
Josep Pamiés te da la bienvenida y te cuenta lo importante que es la vida, estar cerca de la vida (se refiere a los seres vivos no a algo abstracto) para nosotros que también estamos vivos. Que no es lo mismo comerse una planta que tú has cultivado, recién cortada, que tomarte un extracto de la misma, a lo mejor procedente de monocultivos de otros lugares del mundo, recolectada mediante explotación laboral, rociada con pesticidas y abonada químicamente. Empaquetada en plástico para atravesar medio mundo hasta tu taza de infusiones. Él habla del aura, pero después de oír hablar de explotación y monocultivos creo que soy capaz de entender a qué se refiere con el aura, creo que es algo parecido a lo “natural”, a lo “biológico”, a lo “sano”.
Después Josep Pamiés se retira y deja paso a sus colaboradores, que nos reparten en grupos por idiomas, él nos cita después a una charla sobre plantas medicinales en la que podremos hacerle todas las preguntas concretas que queramos.
Nos toca con una chica muy simpática que antes de empezar el recorrido por los invernaderos nos advierte que nada de lo que está en ese lugar sustituye a los medicamentos.
Que no se trata de medicarse de forma alternativa, sino de utilizar remedios naturales, de forma prudente, con el aval de estudios científicos y siempre acompañándolo de: dieta sana, ejercicio físico, cuidado emocional y supervisión médica.
Si han venido aquí a buscar remedios milagrosos ya se pueden ir dando la vuelta, ninguna planta te va a curar de un día para otro, esto requiere paciencia y buena letra.
-Pero…- alguien pregunta: – ¿los médicos están de acuerdo con esto?-.
-Bueno-, responde ella, -si tu médico ve que algo te sienta bien, que tu enfermedad remite y tiene que bajarte la medicación, no te va a decir que lo dejes de tomar, un/ una médico no va a oponerse a que te cures, sea de manera natural o no. A lo mejor no te lo recomienda, pero si no te hace daño sino que te mejora te incitará a que sigas con el tratamiento natural y aplaudirá tu decisión, que ya digo, debe ir acompañada de dieta sana, cuidado emocional y ejercicio físico. Un tratamiento natural es algo a largo plazo y exige un cambio de vida, si ustedes creen que por que se toman unas infusiones al día pueden seguir comiendo chuletón, fumando, tomando café y alcohol y sin levantarse del sofá y se van a curar están muy equivocados/as-.
Todo lo demás va a ser muy interesante, te explican los beneficios de la stevia, la perilla, la artemisa, la maca, la berruguera, la lavanda, la milenrama, la rosa, el aloe vera, el kalanchoe y hasta la marihuana. Para saber qué indicaciones y posología tiene cada planta tendrán que ir allí… no se puede tomar cualquier cosa de cualquier manera, cada cual debe ir probando cómo le sientan las plantas y encontrando su dosis y la variedad que le sienta mejor.
Pero no solamente nos hablaban de curarnos, también de limpiarnos de los efectos secundarios de los medicamentos, desintoxicación, de sobrellevar los dolores crónicos, de rituales que se emplean en algunos lugares del mundo para enfrentarse por ejemplo, a la tristeza y que se acompaña de determinadas tisanas.
Cuando alguien muestra una fe excesiva en alguna planta, ella recuerda con calma que no hay milagros, que hay que cambiar los hábitos, que toda curación pasa por un delicado examen de uno mismo, incluyendo las rutinas mentales, y que no hay panaceas, que cada persona es un mundo y que no a todas nos funciona lo mismo.
Cuando, por el contrario, alguien se muestra escéptico/a con algún comentario un tanto esotérico, ella remite a publicaciones científicas si las hay, anima a los oyentes a que investiguen y consulten en las fuentes adecuadas (solo hay que incluir stevia y diabetes en pubmed y salen todos los estudios al respecto), y aclara que no hay estudios concluyentes cuando no los hay, por ejemplo en el caso de las alergias alimentarias y la perilla.
Tomar remedios naturales y cuidarse parece que son la misma cosa, cuidarse significa observarse, reflexionar sobre lo que nos sienta bien o mal, y tomar decisiones, actuar. Porque a veces nos sientan mal determinadas personas, o determinados trabajos, o determinados lugares en los que vivimos y en lugar de tomar infusiones o comer hojas con la ensalada hay que alejarse de lo que nos sienta mal y empezamos a sentirnos mejor… lo dicho: hay que tomar decisiones. Comer comida sana y natural, moverse y segregar unas cuantas endorfinas, rodearse de gente que nos sienta bien, practicar la meditación, el mindfullnes, el chi kung, el taichi o el yoga… y tomarnos unas tisanas con prudencia y observándonos no parece ser un remedio alternativo sin base científica. Más bien al contrario, esto parece la cuna del sentido común.
Después, cuando nos acercamos a escuchar a Josep Pamiés otra vez, nos cuenta cómo las empresas farmacéuticas, a pesar de haber hecho grandes descubrimientos que han salvado y mejorado vidas, no dejan de ser empresas multinacionales con intereses económicos que algunas veces, no congenian con los derechos humanos. Incluso que a veces, estas grandes empresas se oponen a que salgan a la luz estudios que avalan el uso de tratamientos naturales porque va en contra de sus beneficios… pero en ningún momento nadie dice por ninguna parte que la medicina sea enemiga de ningún tratamiento natural o que dejemos de utilizar ningún medicamento.
Cuando hay personas entre el público que hablan de que están medicándose con corticoides o que están muy asustados porque en su familia hay una enfermedad genética gravísima, lo primero que hace es pedir calma y alertar de lo peligroso de la autosugestión, que hay que cuidar lo que pensamos, y probar, y no tener miedo, pero ser prudentes y utilizar las plantas de forma responsable.
Lo cual supone: en primer lugar, informarse bien de la variedad, cómo es realmente activa una planta y terapéutica, si en tisana, en aceite, alcohol, comida directamente, etc, y en qué cantidades debemos tomarla.
En segundo lugar, que debemos ser responsables también con el medio, y no podemos ir al campo y acabar con todas las ortigas un fin de semana porque alteramos los ecosistemas, no ahora, pero sí podemos llegar a hacerlo si lo convertimos en una práctica masiva.
Y si todas empezamos a demandar ortiga, ésta va a plantarse de forma que de dinero, es decir en monocultivos que salgan rentables… así que lo más sensato es plantar tu ortiga en tu balcón y cuidarla ecológicamente para poder comértela con seguridad.
En tercer lugar: que debes acompañar el remedio natural de escucha interior, de análisis de tus hábitos de vida, de rodearte de amor y cuidado de ti…
Se oyen muchas cosas acerca de Josep Pamiés, mucha gente está en su contra, lo que dice contradice los intereses de grandes corporaciones, pero a mi me parece que viene a bañar este loco mundo de un bálsamo raro, muy raro, misterioso y extraño: LA SENSATEZ.
Les animo a que se pasen por allí, el sitio merece la pena, y lo que te cuentan también. Pero hay que ir con la mente abierta y dispuestas a pensar de forma distinta… a aprender.


