Denominaciones como Ribera de Duero, Toro, León o Castilla-La Mancha ya han mostrado su preocupación y oposición a estas macroplantas que afectan directamente al sector del vino y el enoturismo en estas zonas.
Las macroplantas de biogás traen asociado un gran impacto en el paisaje, malos olores, colonias de mosquitos, ruido, inseguridad vial y contaminación.
No se trata de buscar el enfrentamiento entre el sector del vino y la ganadería, sino de implantar un modelo, como el alemán, que permita la convivencia.
La Asociación Stop Biogás Somontano ha iniciado su lucha en contra de la construcción de macroplantas de biogás en la comarca. Actualmente, hay dos proyectos que pueden llenar de olores y residuos nuestro entorno, uno de Azlor y otro en el Pueyo de Barbastro. Tras palabras como bio o sostenible, se esconden proyectos que gestionarán toneladas de residuos animales, cadáveres y purines cerca de poblaciones. Olores desagradables, residuos contaminantes y nocivos para la salud, y constante paso de camiones por nuestras carreteras, además de ser un efecto llamada para la proliferación de granjas intensivas en el territorio.
El Somontano había apostado hasta ahora por un modelo turístico de calidad, primando el cuidado de nuestros pueblos y la sostenibilidad de la agricultura y otras prácticas tradicionales compatibles con la vida en nuestros pueblos.
El prestigio de una marca de vino, de una bodega, de un proyecto enoturístico está innegablemente unido al prestigio de la zona en la que habita. La Denominación de Origen Protegida Somontano lleva décadas trabajando esta imagen de calidad que permite que el vino de Somontano viaje por el mundo con un prestigio y calidad reconocida.
La implantación de dos macrogranjas de biogás en Somontano traerá sin dudarlo una caída de este prestigio, la destrucción de la imagen de calidad rural que proyectamos y la decadencia de nuestros mercados.
Toneladas de purines, cadáveres de animales y otros desperdicios ganaderos transitarán por nuestras carreteras. La inseguridad vial del transporte del biometano en las carreteras que cruzan nuestros pueblos.
No se trata de enfrentar al sector del vino con la ganadería, sino de exigir un modelo que permita la convivencia de ambos sectores. En Alemania, el sistema es muy desplegado, con decenas de miles de instalaciones (muchas pequeñas y medianas), integradas en explotaciones agrícolas locales. Esto crea una red territorial amplia de pequeñas plantas ligadas a explotaciones.
Ahora mismo, el Gobierno de Aragón tiene una veintena de proyectos sobre la mesa esperando la declaración de “Interés Autonómico”, una medida que acorta los plazos y es más laxa con las exigencias legales de estas industrias. Una medida que el Gobierno de Aragón tomó en 2008 para favorecer la entrada de empresas en la comunidad y que se ha convertido en el coladero de actividades que poco interés tienen para la sociedad y la economía aragonesa.
La actividad vitivinícola es capital en el Somontano, no solo por el desarrollo agrario y la creación de empleos agroalimentarios, sino como impulsor del sector turístico de la zona. La depreciación de nuestras bodegas y de nuestro vino creará un efecto dominó perverso en el resto de las actividades del Somontano.
Estamos a tiempo de parar este despropósito, de abrir un debate y de exigir un modelo de desarrollo del biogás compatible con la vida en el Somontano.
ASOCIACIÓN STOP BIOGÁS SOMONTANO
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