Muchos de ustedes saben que el 15 de junio el sindicato FSIE en Huesca otorgó su máxima distinción a dos instituciones, no a dos cargos. Conviene aclararlo porque es el eje nuclear y la filosofía del premio.
En ese acto se intentó premiar el trabajo conjunto acometido durante años de forma paciente y rigurosa por un solvente equipo multidisciplinar. Sin embargo, lo más importante para nosotros es que el alumnado de Aragón valore el enorme ejemplo dado hasta aquí para que cuando acudan a visitar la colección no olviden hacer también esta lectura.
Se podrá creer o no, pero a los profesionales de la escuela concertada, metidos de lleno en nuestras tareas de centro, nos queda muy lejos el resto de posibles motivaciones. Como cada uno es muy libre de opinar, expongo que no hay doblez cuando las cosas se hacen de corazón, cuando se trata de sumar sin dividir, cuando no existe interés alguno en plegarse a intereses de determinadas ideologías en momentos puntuales. Afortunadamente hay gente que actúa altruistamente, que cree en la importancia del trabajo serio bien hecho y que aspira a dejar su aportación más sincera al interés común.
Los adultos solemos dar muy buenos consejos a chicos y chicas acerca de qué hacer con sus vidas…pero pocas veces pregonamos con el ejemplo. Unas veces porque no es fácil y otras porque son frases hechas El “hay que” no indica qué pasos seguir. Moverse de la teoría a la acción no es moda en esta hermosa y dura tierra. De ahí que resulte tan poco usual sacar adelante un evento como el del Magister en el Museo que excluye protagonismos de los titulares, que felicita, aplaude y potencia el valor de lo que es capaz de hacer la sociedad civil, que reivindica el papel de las personas cuando se estructuran y cuando confían en algo digno, ilusionante y esperanzador.
No hubo medallas ni repartos ni discursos huecos ni hubo relajación alguna. Intervinimos el Vicario, el secretario de FSIE en Huesca, el consejero de Educación, el Obispo, el Justicia de Aragón y el presidente de las Cortes. Todos teníamos muy claro, que la sentencia es provisional y que la alegría debía ser tan justa como contenida y así se hizo. Estas seis personas concedemos a la ley su verdadera importancia lo que nos lleva a sentirnos amparados por ella. La justicia para ser justa ha de ser primero prudente. Esta virtud hace que confiemos en quienes la imparten con rigor y con profesionalidad.
Y acabo. Asumo de principio a fin los errores que yo pudiera haber cometido en el desarrollo de una actividad compleja bajo el formato muy restringido de Covid. Sin embargo, los éxitos, y las numerosas felicitaciones recibidas, deben ser logro del equipo de organización. El trabajo del grupo es el verdadero artífice de que las cosas salgan de forma satisfactoria y conforme a guion. No hay mucho más que decir, salvo que si alguien me quisiera juzgar, sea siempre por hacer, nunca por omitir.



