La capital del Cinca Medio inició en la noche del sábado su cuenta atrás para la celebración de sus fiestas mayores, que se celebrarán del 17 al 21 en honor a San Mateo. Una plaza Mayor a rebosar acogió uno de los actos más emblemáticos de cuantos se celebran en este significado enclave: la lectura del pregón y el nombramiento de las Zagalas, Zagaletas y Zagaletes que representarán a los barrios y a los colegios a lo largo de estos festejos.
La gala estuvo conducida por segundo año por el polifacético Javier Segarra que ofreció una velada plagada de humor y canciones.
Monzón sacó pecho de ser ciudad acogedora y con un calado empresarial para dar la bienvenida de nuevo a su casa a José Morales, subdirector de Ibercaja y desde 2011 director de la Red de Expansión de la entidad financiera. José Morales nació en Zaragoza en 1950 pero como se recalcó en su presentación «ejerce de montisonense por convicción, vocación y pasión». Su trayectoria vital así lo constata. Llegó a la ciudad en 1967 para trabajar en una entidad bancaria ya desaparecida. Tras un traslado a Madrid, en 1973 se incorpora a la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja de la que acabaría siendo director. En su estancia en Monzón conoció a su mujer, con la que se casaría en la catedral Santa María del Romeral y tendría tres hijos, uno de ellos fallecidos mientras practicaba alpinismo (su entierro también sería en el mismo templo en el que había sido bautizado). Y como el propio Morales reconoció «aquí están la mayoría de mis amigos y los mejores».
La presentación del pregonero contó con la proyección de un audiovisual con imágenes familiares y de su pasión, el esquí y el Pirineo; así como de los testimonios de amigos y destacados responsables de la entidad bancaria que lo definieron como «el mejor pregonero de honor posible que Monzón pueda tener».
Entre estos testimonios se expresó el presidente de Ibercaja, Amado Franco: «No podéis haber elegido mejor como pregonero. José Morales es una gran persona, extraordinario profesional y un gran trabajador. He compartido con él muchos años y sé que tiene tres cosas en el corazón: su caja, su familia y su tierra». El máximo responsable de la principal entidad financiera de Aragón achacó al jefe de expansión de Ibercaja que hoy «haya aumentado su diferencia con la siguiente caja de la Comunidad y esté implantada con fuerza en todo el territorio nacional. Eso no hubiera sido posible sin tu liderazgo, eres un ejemplo para todos», subrayó Franco.
Y en el terreno más festivo, el responsable del grupo hostelero Mas Farré, Ángel Mas, recordó la llegada de Pepe Morales a Monzón con 17 años «a la pista Florida donde te empezaste a hacer un hombre». Entre fiestas y fiestas, que el propio pregonero reconoció, surgió su amor por Teresa, zagala de fiestas de esos San Mateos en 1967, y «de la que sigo enamorado»
El pregonero de honor se sintió muy emocionado al recibir la distinción «de una ciudad íntimamente ligada a mi vida, desde que llegué en1967 llegué y me enamoré de mi esposa y lo mismo con monzón donde nos casamos y bautizamos a nuestros tres hijos». «Es un honor al que nunca aspiré, que me emociona profundamente y que nunca conseguiré olvidar», señaló Morales.
En su parlamento elogió las virtudes de una ciudad «que me acogió con los brazos abiertos como lo ha hecho siempre con los que se han acercado» y su carácter emprendedor: «En monzón aprendí muchísimo. Recuerdo el comentario de un amigo que decía que el que era capaz de triunfar en Monzón podría hacerlo en cualquier sitio porque esta era una escuela fenomenal, y lo cierto es que los directores de Ibercaja que hemos pasado por Monzón han tenido una buena carrera».
No faltó tampoco las clásicas alusiones al potencial industrial, deportivo, cultural y educativo. Pero sobre, el pregonero destacó su faceta solidaria: «Se percibe y se respira solidaridad con innumerables ongs, colectivos y asociaciones muy activas y dispuestas a colaborar. En estos años he podido constatar que no en todos los territorios existe la misma sensibilidad».
Por último, como no podía faltar, terminó su pregón con un «viva Monzón y viva San Mateo», secundado por todos los vecinos.


