Pedro Solana (Monitor y coordinador del Curso Provincial de Iniciación al esquí de Montaña. Montañeros de Aragón. Barbastro).Ya hemos pasado el ecuador de nuestro itinerario docente. Hemos cumplimentado las principales cuestiones teóricas, casi todas orientadas hacia las medidas de seguridad.
Es el último sábado, 30 de enero, cuando nos reencontramos en Benasque, otra vez con la borrasca de norte soplando en el puerto. No nos quedará otra solución que abandonarnos en un copioso desayuno mientras esperaremos la evolución del temporal.
Sobre las 11’30 h partimos desde el parking junto a la barrera de acceso al complejo del Hospital de Benasque gratamente sorprendidos pues el viento ha cesado e incluso tímidos rayos de sol se escapan de entre las nubes y nos iluminan el camino de invierno majestuosamente cubierto por abundante nieve donde trazaremos profundas huellas que nos elevarán a otro reciente y exquisito paraíso de los montañeros: El refugio de la Renclusa. Es allí donde David Lafont nos recibirá con los brazos abiertos, como siempre, y sin quitar la vista a cualquiera del grupo que aparente sentir frío o cansancio, ya que no dudará jamás en ofrecer una taza de caldo caliente o de tomar nota de los que prefieran «huevos con panceta» para entrar en calor.
Otra vez se pone a nevar justo al llegar al refugio. Está claro que nos acompaña y guía una buena estrella en nuestro deambular entre borrascas y malos vientos. No obstante, no dudaremos en abrigarnos bien y salir de nuestro refugio antes de anochecer para emprender la enésima búsqueda con nuestros ARVAS así como cavar cuevas, nichos y elaborar iglúes buscando siempre un remedio donde refugiarnos frente a un hipotético problema en medio de la fría intemperie de la noche.
Ya es noche cerrada cuando nos sentamos para celebrar la última cena del Curso degustando un excelente menú y …¿por qué no…? catando alguna que otra botella de buen vino del Somontano.
Durante la madrugada se dejan oír tremendas ráfagas azotando el tejado de nuestro dormitorio en lo más alto de un edificio que representa la esencia más genuina del Pirineísmo.
Mientras tomamos el desayuno , a la mañana siguiente, es Antonio Gros quien decide salir y observar las condiciones meterológicas. A su vuelta, nos confirma que la previsión se está cumpliendo pues se han abierto claros pero hace una advertencia:- ¡Abrigaos, hace mucho frío...!-




