Hace unos tres mil años en un relieve de un emperador chino se ve perfectamente cómo está buscando agua subterránea con una vara en forma de horquilla. Los chinos son unos grandes expertos en estos temas, llamando a las corrientes de agua “las venas del dragón” y a la Geobiología “Feng Shui”, imaginativos sí son.
En la edad media la figura del zahorí queda prácticamente extinta en la mayor parte de Europa, debido a la gran represión ejercida hacia ellos y a otras muchas más personas por parte de la Santa Inquisición, por practicar con fuerzas desconocidas; aunque en los monasterios, los templarios y demás seguían practicando. Aún hoy día sigue siendo un tema tabú para muchas personas.
Es a partir del siglo XVII cuando la figura del zahorí vuelve a tomar fuerza y la radiestesia comienza a ser analizada por físicos y estudiosos de los cuerpos radiantes, tales como el abate de Vallemont, Chevreuil, Briche, Bouli, y otros muchos. El abad Bouli fue el fundador de la sociedad Amigos de la Radiestesia en 1890.
La Radiestesia es un neologismo construido a partir de dos términos: el latino radiun: «radiación» y el griego aestesia «percepción por los sentidos».
En Barbastro tan solo he conocido a dos zahorís o radiestesistas y a algún aficionado, los dos eran músicos y grandes amigos de mi padre.
Barbastro aparentemente no necesitaba hacer muchos pozos ya que con el río Vero y las numerosas fuentes que había se podía abastecer de agua perfectamente, pero aun así debieron de hacer muchos de ellos a ambos lados del río, de algunos todavía quedan restos y otros aún se encuentran en funcionamiento.
Un día un conocido mío me enseñó un pozo al lado del barranco de la mina en Barbastro y me preguntó si sabía calcular la profundidad del pozo, le contesté que aproximadamente sí. Le dije que la vena de agua se encontraba a más de 100 metros de profundidad, y su respuesta fue que no me equivocaba para nada, que el pozo tenía una profundidad de 120 m, naturalmente a menor profundidad los errores suelen ser menores
Este pozo en concreto, por la antigüedad que tiene, debió de ser uno de los primeros que se hicieron en Barbastro perforando con métodos modernos y sigue en funcionamiento. Tan solo lo abastece una vena de agua caudalosa que viene del oeste y va en dirección al barranco, cabe destacar el gran trabajo de fontanería en hierro que realizaron.
En Barbastro había pozos por ambos lados del río ya que en verano el Vero merma mucho su caudal y no podían depender solo de él. Los hay incluso dentro de muchas casas particulares, en el barrio del Entremuro hay uno con una gran profundidad y aún circula el agua, el trabajo para construirlo debió ser grande.

Hay otro en el comedor de un restaurante muy conocido. Otro en la cara este de la catedral, por arriba no se ve porque lo debieron tapar, pero por la zona del aparcamiento sí y está protegido por un arco construido en piedra y al fondo el pozo. Hay un trozo que se ve perfectamente cómo los construían rebozándolos interiormente, probablemente con una argamasa de cal. Se supone que lo debieron abrir para sacar el agua a un nivel más bajo, la pena es que está muy descuidado y enronado, pero el agua sigue su curso y de él salen dos venas de agua.
Hay otro en un solar abandonado junto a un enorme pino en la salida de la carretera de Graus a mano izquierda, pero está enronado.
Otro muy curioso se encuentra en el garaje de una casa particular y gracias al gran trabajo de recuperación que hicieron sus dueños hoy funciona perfectamente, sale un agua clara como el cristal, está construido todo en piedra, tan solo se detecta una vena de agua con mucho caudal que procede del norte y va en dirección al río.
Este pozo posiblemente es el más antiguo de todos ya que se remonta a la época del convento franciscano desaparecido a causa de la desamortización de Mendizábal. Del mencionado convento creo que solo se conserva la iglesia y este pozo.
También hay otro en el claustro de la Casa Amparo. En la mayoría de conventos monasterios, catedrales etc. nos encontramos con la presencia en su interior de un pozo.
Si queréis conocer más sobre las fuentes (y manantiales) que había en Barbastro y sus alrededores podéis visitar una página que hay en Internet, en la cual algunas personas han hecho un trabajo de recopilación increíble poniéndoles el nombre original a cada una de ellas, su situación, e incluso en algunas sus propiedades.


