La conciliación de la vida laboral y familiar fue el tema sobre el que transcurrió el desayuno de la Asociación de Mujeres Empresarias de la provincia de Huesca (AMEPHU) celebrado el viernes en el restaurante Piscis y que contó con la presencia como principal protagonista de Laura Cortel, responsable de las relaciones externas en Aragón y Soria de Mercadona desde 2013.
Mercadona se fundó en 1992 y en la actualidad cuenta con 1.500 tiendas en España, de las cuáles 39 están en Aragón y de ellas 9 en Huesca, Barbastro y Monzón. El próximo año abrirá un nuevo supermercado en Binéfar. De las nueve tiendas en la provincia, siete están dirigidas por mujeres. El grupo cuenta en toda España con 1.945 trabajadores, 350 en la provincia altoaragonesa. El pasado año se realizaron compras a proveedores aragoneses por valor de 378 millones de euros. Además Mercadona cuenta con 9 interproveedores que generan 590 puestos de trabajo en Aragón.
La zaragozana Laura Cortel está casada y es madre de dos hijos. Aun así desempeña su actividad profesional en la cadena de supermercados «con orgullo de formar parte de Mercadona e implicación». La clave para conciliar, según Cortel es el buen trato que la cadena de supermercados ofrece a sus trabajadores que desde el primer momento que entran a trabajar son empleados fijos y al cabo de cuatro años en la empresa alcanzan un sueldo neto de 1.400 euros, más reparto de los beneficios de la firma.
La clave del éxito de esta empresa familiar surgida en Castellón de la Plana es que todos sus integrantes «llevamos las mismas gafas» y la apuesta por el modelo «de calidad total» para satisfacer las necesidades de los cinco elementos del engranaje de Mercadona: ‘el jefe’, como así llaman a los clientes (el centro de todas sus acciones); el trabajador (con unas condiciones laborales que fomentan el orgullo de pertenencia a la empresa); el proveedor (con contratos estables, que cobren a tiempo y que tengan un departamento de I + D + I); la sociedad (con campañas de medioambiente o responsabilidad social corporativa), y el capital (los beneficios se invierten en el grupo).
Mercadona ha destacado entre otras empresas por el trato que recibe el trabajador. Hombres y mujeres tienen el mismo sueldo, y reciben un aumento del 11% de su salario a lo largo de los cuatro primeros años, hasta llegar a los 1.400 euros de nómina neto. «Desde el primer día que se entra a trabajar en Mercadona ya se cuenta con contrato fijo y hoy podemos presumir que somos una empresa que mantiene plantilla», señala Cortel.
Un aspecto importante es la formación, por lo que Mercadona cuenta con un departamento propio de recursos humanos, y ofrece cursos para estar activos, lo cual da seguridad y reconocimiento al trabajador (el grupo invirtió 500 euros por cada trabajador el último año).
«La plantilla de Mercadona tiene que estar satisfecha y buscamos ser una empresa referente en su modelo de gestión de recursos humanos, la plantilla no solo es un ser humano, si no que tiene corazón y cerebro. y necesitan cubrir unas necesidades», destaca.
Destacado también es la figura de la promoción dentro de este modelo, con el ejemplo de la propia Laura Cortel que comenzó a trabajar en la zona de ventas y en menos de un año fue designada como responsable de promoción de la firma.
Cómo conciliar
Mercadona fomenta la conciliación de la vida laboral y familiar con una serie de medidas que van desde no abrir los supermercados los domingos como norma general (salvo excepciones de estar próximos dos festivos), la jornada continuada de mañana o tarde, planificación de las vacaciones con mucha antelación, un mes más de permiso maternal, posibilidad de tener horario reducido hasta que el hijo cumplo los 10 años, o presencia de centros de educación infantil en algunos supermercados. Estas medidas han contribuido a que Mercadona cuente con 3.150 madres trabajadoras en 2013, de las cuáles 83 son de Aragón. El porcentaje de trabajadoras que decidió ser madre en 2013 en Mercado fue del 7%.
La directiva también valora el concepto de la ‘autorregulación’ para conseguir la conciliación.
La conciliación, un problema social
La presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias de la Provincia de Huesca (Amephu), Carmen Fernández, echó mano de estadísticas oficiales para constatar que la conciliación de la vida laboral y familiar es uno de los principales, si no el mayor obstáculo, con el que se enfrentan las mujeres empresarias de este país.
Según datos estadísticos, un tercio de la población activa consideran como un problema la conciliación laboral. Las más afectadas son las personas de edades comprendidas entre los 35 y los 49 años, residentes en grandes ciudades y trabajadores por cuenta ajena.
Los problemas se dejan notar entre las parejas con hijos menores de 15 años, sobre todo si trabajan los dos cónyuges.
«A pesar de realizar las tareas domésticas, las mujeres declaran menos problemas de conciliación que los hombres», señala la presidenta de AMEPHU. En este sentido, más de un tercio de la población cree que existe un desequilibrio en el reparto de las tareas del hogar.
Las medidas que según la mayoría de la población activa contribuirían a facilitar una conciliación son el acoplamiento entre colegios y guarderías, flexibilidad de horarios en el trabajo, opción de trabajar en jornada continua, y las ayudas para guardería.
Las estadísticas también constatan que una amplia mayoría de los españoles reconocen que los abuelos han adquirido un nuevo rol en sus funciones que tiene que ver en el cuidado de sus nietos. Sin embargo casi 2 de cada 3 integrantes de la población activa considera que la sociedad no valora el papel de los abuelos, por lo que demandan a las administraciones públicas que ayuden a sobrellevar estas cuestiones.



