Ronda Somontano._ ¿Por qué la motricidad es considerada un maravilloso legado natural?
Ejercicio y Bienestar.- La vida humana con el nacimiento, incluso antes, aún inmerso el feto en el líquido amniótico que contiene la placenta, está dotada de una potencialidad motriz que madura casi completamente durante el primer año de vida, se consolida durante el segundo, y adquiere armonía, creatividad, estabilidad y seguridad a lo largo del tercer año.
A partir de mediados o incluso el final del tercer año, se produce un cierto estancamiento evolutivo de la motricidad, para posteriormente, en torno al momento en que se escolarizan, iniciarse un lento pero imparable declive de esta potencialidad motriz, hasta este momento muy rica, que supone una involución en la medida que en la edad infantil se inician las experiencias motrices cada vez más repetitivas y específicas, llegando aún en la infancia, pero sobre todo en la adolescencia, a unos niveles de especialización altamente sofisticados.
R.S._ ¿Cómo se manifiesta esta potencialidad motriz?
E.B.- Algunas manifestaciones de esa maravillosa potencialidad motriz que se expresa en los tres primeros años de vida de manera espontánea y natural, puede ser observada desde las primeras semanas de vida con estiramientos, gemidos, rotaciones, bostezos, suspiros o respiraciones profundas, incluso a nivel lumbar.
Muy pronto, a partir de los seis o siete meses va ganando autonomía logrando desplazarse desde la postura cuadrúpeda, fortaleciendo y madurando las dos cadenas musculares posteriores, lo que permite entre los diez y los catorce meses, experimentar la postura bípeda de manera autónoma.
Una vez alcanzado suficiente grado de estabilidad y seguridad con los primeros pasos, empiezan a ajustar su postura bípeda de manera autónoma, un bello espectáculo que difícilmente se va a poder repetir a lo largo de la vida, dado que la cultura y la socialización van a condicionar su motricidad de un modo mucho más restringido, hasta llegar a la desaparición casi por completo de esa armonía, equilibrio y porte al caminar o permanecer inmóvil de pie.
Algo parecido ocurre con el ajuste de la postura sentada. Se les puede observar sentándose en equilibrio, como auténticos budas, sobre esas sillitas hechas a su medida. El espinazo alineado y estirado, la mirada al frente, los hombros relajados, los dos pies paralelos y establemente apoyados en el suelo, la espalda no toca para nada el respaldo, pues no lo necesita, levantándose siempre con la cabeza en primer lugar y sentándose con la cabeza a la cola del proceso.
¿Quién les ha enseñado maneras tan armoniosas, eficaces y naturales de expresarse motrizmente?
R.S.- ¿Qué pasa en los años posteriores?
EyB.- Que estas conductas motrices pueden ser interpretadas como sostenibles a ojos de quien les observa hasta los tres o cuatro años y no pueden ser interpretadas así en la mayoría de adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos del planeta, salvo excepciones minoritarias.
¿Cuántos deportistas, algunos muy expertos y cualificados, se preparan adecuadamente antes de realizar esfuerzos, y sobre todo, cuántos se restauran convenientemente después de realizarlo?
¿Cuántas personas llevan a cabo diariamente ejercicio físico sostenible tan necesario para lograr una buena vida?
¿Quién ha enseñado a los gatos, a los perros, a las yeguas o a las leonas a estirarse, lenta y concienzudamente, tantas veces al día como necesita su cuerpo?
Todas estas preguntas pueden formularse diariamente y casi nadie sabe darles una respuesta convincente. Lo cierto es que a partir de la infancia las personas dilapidan buena parte de su riqueza motriz y lo único que se afirma es que empieza con los años un progresivo proceso de involución que tan solo es paliado por picos de alto rendimiento en personas entrenadas para una práctica muy especializada.
R.S.- ¿Qué está fallando?
EyB.- Sin duda alguna la educación, la buena educación. En especial la educación física y la popularización de una cultura física monopolizada por la cultura deportiva, lo que ha permitido en las sociedades denominadas así mismas como avanzadas, un monumental déficit de ejercicio físico sostenible en millones y millones de personas, que les está llevando a una vida larga pero repleta de problemas articulares, posturales y de hipertensión, que merma su calidad de vida, precisamente en su último tercio, cuando se está en excelente disposición para disfrutarla en plenitud.
R.S.- ¿Qué se puede hacer para subsanar tan gran déficit?
EyB.- Regresar a la exploración motriz de la infancia para recuperar y desarrollar la inmensa riqueza que motrizmente atesoran todas las personas. Se trata de una necesidad planetaria que conviene satisfacer para que todas tengan la posibilidad de mejorar su calidad de vida gracias a la ejercitación sostenible de su motricidad.

