La denominación de origen Somontano afronta el ecuador de una vendimia que previsiblemente pasará a la historia de esta joven marca como la de menor cosecha de uva. La ausencia de lluvias este año ha contribuido a la merma de racimos en el viñedo. Las previsiones al inicio de la campaña eran rondar los 18 millones de kilos, pero con tres semanas de vendimia se ha comprobado que los rendimientos por hectárea están bajando entre un 15 y un 20% con respecto a otras campañas, lo que implicará una cosecha real en torno a los 14 y 15 millones de kilos de uva recogida. «Desde que tenemos este número de hectáreas de viñedos no hemos tenido un resultado tan bajo, tendríamos que remontarnos a años anteriores cuando teníamos un tercio menos de viñedo. Con una superficie como la que tenemos quizás sea el año más bajo de producción de la historia de rendimiento por hectárea», afirma Mariano Beroz, presidente de la D.O. Somontano.
Este descenso en el rendimiento del viñedo permitirá una comercialización de 14 millones de botellas de vino, cifra marcada por la D.O. altoaragonesa para el próximo año y que mantendrá la línea de crecimiento en ventas, sobre todo gracias al empuje de la exportación. En 2011 se vendía algo más de 13 millones de botellas.
De hecho, la D.O. Somontano cerraba su primer semestre con un crecimiento de ventas del 5% y se espera terminar el año con un crecimiento del 7 u 8%, con respecto al pasado año. Una tendencia que se debe a la exportación y que es muy valorada por el consejo regulador en un año tan difícil en lo económico.
El descenso en la vendimia permitirá que las bodegas puedan sacar al mercado sus vinos en stock y «para revalorizar más el vino y los graneles. Es verdad que la cosecha en España no va a ser buena y va a haber menos producción. Esto permitirá que la oferta y la demanda esté más equilibrada en España y ayudará a plantear un futuro a corto plazo mejor en cuanto a los resultados y el margen de venta de vino porque nos encontramos con la producción bajando y las ventas creciendo», explica Beroz.
La vendimia comenzaba el 13 de agosto. Ese día, la bodega Enate iniciaba unas primeras pruebas en su viñedo con la variedad blanca chardonnay, la de maduración más temprana. Y el 16, la vendimia comenzaba oficialmente para el Somontano de la mano de Enate y Viñas del Vero, las principales empresas vitivinícolas de la zona junto con Bodega Pirineos.
A la semana siguiente comenzaron el grueso de las 33 bodegas que forman esta D.O. y en los últimos días se han ido sumando las bodegas más pequeñas, de carácter familiar, que cultivan variedades de maduración más tardía o cuyos viñedos se encuentran en zonas más elevadas y con temperaturas más bajas.
A finales de esta semana, todo el Somontano estaba inmerso en la vendimia, en la que entre viticultores, personal de bodega o temporeros se emplean en torno al medio millar de puestos de trabajo.
Menos uva pero más calidad
Las elevadas temperaturas de mediados de agosto contribuyeron a que la vendimia se precipitara y a lo largo del pasado mes los trabajos de recolección «han sido a un ritmo importante», vendimiando incluso de noche, debido al excesivo calor, explicaban desde la D.O. Somontano.
La lluvia del 29 de agosto -que dejó entre 20 y 40 litros según zonas- ha marcado un punto de inflexión. Las temperaturas se han suavizado y por la noche ya refresca, lo que beneficia a la uva que está realizando una maduración algo más lenta, por lo que «se ha ralentizado el ritmo de la vendimia», explican.
Las labores de recolección concluirán con septiembre. «Hemos tenido que correr al principio con los merlot y algún chardonnay pero ahora se ha tranquilizado el ritmo. Y al final, como siempre, en los primeros quince días de septiembre tendremos entre el 60 o el 80% de la vendimia», señala el presidente de la D.O. Somontano.
La sequía ha tenido un mayor impacto en los viñedos de secano pero ello no está afectando a la calidad de la uva que está entrando en bodega sana y con gran calidad. Como explica Beroz «que no sea el año óptimo no quiere decir que la viña no esté bien criada y no hay ningún síntoma de que la uva no sea sana. No va a ser un año de menos calidad, aunque está siendo un año difícil porque habrá que manejar de forma óptima las vinificaciones y las soluciones en el viñedo para conseguir el mejor partido».
Confianza en la fuerza de Somontano
En unas perspectivas de crecimiento en la venta de botellas de vino, el punto más delicado lo aportan la situación de dos importantes bodegas Olvena e Irius que se encuentran en concurso de acreedores. El presidente de la D.O. Somontano confía en la recuperación económica de estas empresas como ocurrió en 2009 con Enate que superó con éxito el concurso de acreedores.
«Se van planteando situaciones, que ya tenemos diagnosticadas porque no vienen de ahora, y algunas se van resolviendo. En su día tuvimos el caso de Enate y yo ponía entonces la mano en el fuego porque saldría adelante ya que es una gran bodega y una gran marca. Pero otras bodegas no tienen la fortaleza de vender 3 millones de botellas. Yo espero que estas bodegas, por su bien y por el de la D.O., solventen sus problemas y mantengan la actividad porque será bueno para el Somontano», explica Beroz, quien se define «optimista, porque proyectos de semejante envergadura pueden tener problemas, cambiar de manos pero nunca cerrar. Somontano es una zona que aunque suframos tiene un cierto nombre y un recorrido comercial, así que estos proyectos de inversiones importantes podrán cambiar de manos pero será difícil que cierren».
Por otro lado, el presidente de la D.O. Somontano deja la puerta abierta a que nuevas empresas vitivinícolas de carácter familiar se asienten en este territorio a corto plazo. Aunque como insiste, el reto de la D.O. Somontano «tiene que ser consolidar el tejido empresarial, las viñas que tenemos y preservar la rentabilidad de bodegas y viticultores. Hay que seguir luchando por ello».
Viñas del Vero: «La merma en la vendimia frena nuestras expectativas de crecimiento»
Viñas del Vero, la empresa líder de ventas de la D.O. Somontano, comenzó la vendimia en la madrugada del 16 de agosto la vendimia antes de sus previsiones debido al aumento de temperaturas. «Empezamos con los primeros chardonnays y pinot noir muy acelerados porque dado el calor tan tremendo de julio y comienzo de agosto ocasionó una maduración muy rápida y solapada de muchas variedades», explica Amparo Cuellar, responsable de comunicación de la bodega.
La calidad de la uva está entrando en «perfectas condiciones sanitarias» lo que originará unos vinos blancos «muy frescos y afrutados, con una acidez controlada» y unos tintos «muy redondos que permitirán largos procesos de crianza. Se espera una gran añada».
La bodega, perteneciente al grupo jerezano González Byass, recogerá en esta campaña un 30% menos de uva que el pasado año, circunstancia que condicionará las expectativas de crecimiento de la empresa, puestas en el mercado exterior. «Estamos creciendo a nivel internacional y mantenemos volúmenes de ventas a nivel nacional por lo que estamos contentos tal y como está la situación de la economía, pero esta merma nos frena las expectativas de crecimiento», afirma Cuellar.
A pesar de ello, Viñas del Vero sigue siendo la empresa que más vende con un 45% de las ventas de la denominación altoaragonesa.


