En el currículum de Conchy Cosculluela se indica que es auxiliar de servicios sociales. Es su actividad profesional, aunque sus vecinos la conocen como la vidente de Barbastro pues en su casa recibe a numerosas personas no sólo de su ciudad si no de otras partes de Aragón y de España, incluso de otras nacionalidades, para conocer qué futuro les depara la vida, o si tendrán suerte en el amor, la salud o el trabajo.
Conchy Cosculluela es la sexta de nueve hermanos. Desde pequeña asegura tener percepciones extrasensoriales que le permiten ver más allá, conocer el pasado y el futuro de las personas que le rodean. Fue a los ocho años cuando sufrió un coma en Huesca. Al poco tiempo predijo la muerte de una monja momentos antes que acudiera a su domicilio para ponerle unas inyecciones contra la diabetes que padecía. Desde entonces, no ha parado de tener visiones extrañas. Asegura haber visto fantasmas, hasta ha adivinado terminaciones de números de lotería, ha predicho desenlaces fatales pero también felices, y ha ayudado a buscar los cuerpos de personas sin vida que se encontraban desaparecidos. «Son cosas que me vienen a la mente», cuenta la ‘bruja’ de Barbastro.
Algunas de estas experiencias se las contó a la escritora oscense Pilar Lachén para escribir el libro titulado ‘Confesiones de una bruja‘ y que este viernes presenta en su barrio, Santa Bárbara en el local social a las 20.00. Después de Barbastro llevará su libro publicado por Editorial Pirineo a Huesca, Zaragoza y otras poblaciones.
En el libro se relatan -sin dar nombres- 37 experiencias extrasensoriales que ha tenido «con gente normal y con las que las personas se pueden identificar, y creo que puede ser polémico por lo que me da miedo, aunque es un libro bonito en el que explicó mi trabajo», señala Conchy Cosculluela. ‘Confesiones de una bruja’ está teniendo una gran acogida entre el público. Por ello la vidente y la escritora ya están trabajando en la edición de un nuevo libro, con más casos «de gente famosa, policías, guardias civiles, empresarios, …».
Conchy comenzó a recibir gente en su casa desde los 20 años. Echa las cartas o lee la mano «e intento que cambien el chip para que no les ocurra las cosas malas que les van a pasar». No cobra nada por estas videncias aunque reciben donativos de las personas a las que ayuda. Y es que el libro se ha escrito de forma terapéutica y pretende alertar a los ciudadanos sobre los falsos videntes que sólo buscan el interés económico. «Yo no quiero que la gente me conozca porque he publicado un libro, si no porque he hecho el bien y darme a conocer como una persona noble, no como una bruja mala. Pido a la gente que no se fíe de ninguna magia, hechizos, de los adivinadores que salen por la tele. Cobrar 100 euros por echar las cartas es un atraco».
Además de videncia confiesa tener telepatía e incluso ha llegado a mover objetos con la mente: «Puedo ver las mentes de las personas, sabe lo que piensan y los que les va a ocurrir, su pasado, … Pero sobre todo lo que yo quiero es ayudar y todas las personas que me vienen a ver se van contentas. Mi forma de trabajar crear un ambiente agradable y hacerles ver el lado positivo de la vida».
Y para los que tengan reparos de acudir a su consulta pero quieran que se cumplan sus deseos, da un último consejo: «Si quieres que se cumpla algo, ves al santuario de Dulcis, en Buera. Allí todo lo que deseas se cumple. Yo superé un cáncer».




