Uno de los ejemplos más interesantes de religiosidad popular de la Comarca del Somontano de Barbastro se encuentra en el término de Buera en el santuario de Nuestra Señora de Dulcis. La leyenda de la aparición de la virgen se suele situar en el siglo XII y algunas versiones especifican que la virgen inicialmente estaba en la colegiata de Alquézar y que desapareció de la iglesia. Un tiempo después apareció en un panal de miel donde se levantó el santuario.
Antiguamente su romería se realizaba en el mes de las flores, es decir en mayo cambiando su fecha con posterioridad. A la virgen de Dulcis se le atribuyen curaciones. Entre otras se untaba con aceite de oliva bendecido la garganta para conseguir el don de la locuacidad. Sin embargo lo más interesante es que la leyenda de la Virgen especifique que la aparición fue en un panal de miel. La miel era muy usada en la antigüedad en farmacología sola o mezclada para usos medicinales.
Nos relaciona esta virgen con el culto prehistórico de la Diosa Madre con forma de abeja del cual hay ya noticias en el mundo prehistórico. Concretamente en Anatolia y Asia Menor, asimilada por la cultura hitita y que se extenderá por el mundo egeo, llegando a un sincretismo con la diosa Artemisa.
En estas culturas la abeja era símbolo de dulzura, el dolor y la fecundidad que se asociaban perfectamente con la figura de Artemisa que era protectora de la naturaleza en sus fuerzas vitales, en su fecundidad y en sus ciclos de vida.
Hay otro miembro femenino del Panteón que se asocia a la fecundidad de la abeja reina y en el cual la miel es el puro alimento materno, se trata de Deméter. Virgilio en la Eneida cuenta la leyenda que conecta a Demeter con las abejas. Fue Demeter, según Euctronio, quien enseñó a las abejas a construir panales en los árboles huecos. Y en un momento impreciso la abeja Demeter se extiende al culto de Perséfone. De esta forma la miel y las abejas participaban de los misterios de la vida en el más allá.
Este gran simbolismo de la abeja será retomado por el cristianismo con antiguos y nuevos simbolismos. Posiblemente este santuario sea uno de ellos. Al fin y al cabo que la procesión se celebrase antiguamente en el mes de mayo nos indica que se imploraba la fecundación de los campos. Y posiblemente en la antigüedad lo que se usaba para curar no era aceite sino miel, bien sola o mezclada.

