La predicción meteorológica en el Altoaragón está basada en las llamadas “Calandras”, voz aragonesa que tiene su forma más cercana en la voz “Caléndula” que se documenta en Castilla en el siglo XIII, como diminutivo de “Calendae”. Con las llamadas “Calandras” nos encontramos ante una manifestación mítico-ritual anterior en bastantes siglos a la que conocemos como cultura indoeuropea, ya que estas predicciones eran conocidas por los sumerio-acadios cinco milenios antes de Cristo.
Como, la Fiesta de las Suertes, se conoció el ceremonial del Año Nuevo Babilónico, que se basaba en la creencia de la regeneración del tiempo, que suponía una repetición del acto cosmogónico y que tiene lugar precisamente en los días previos y primeros al año nuevo. Esta fiesta determinaba los presagios para cada uno de los doce meses del año, es decir, era un ritual de creación y regeneración de los doce meses venideros en base a la predicción de la cantidad de lluvia concedida para el próximo año. Una predicción similar se encontraba en la cultura judía como la Fiesta de los Tabernáculos en cuya celebración se averiguaba la cantidad de lluvia para el año siguiente que estaba decidida por los cielos.
Las “calandras” como método para la predicción meteorológica a largo plazo, deberemos vincularla a la voz de “Cabañuela”, aunque con unas variantes circunstanciales y consiste en relacionar unos días concretos del mes de diciembre con cada mes del año, comenzando las observaciones y predicciones con el 13 que es la festividad de Santa Lucía, oscilando el tiempo entre el 13 y el 24 de diciembre y una segunda vuelta de comprobación del 26 de diciembre al 6 de enero.
La predicción de lo que ha de venir se efectúa a partir de la observación de los distintos fenómenos atmosféricos que tienen lugar a lo largo de cada uno de los días señalados, siempre en base al profundo conocimiento que el labrador tiene de su medio ambiente y del microclima en que se desarrollan sus plantíos o cosechas.
En cuanto a los fenómenos atmosféricos debe de atenderse de forma especial: la dirección del viento; la forma; origen y dirección de las nubes; fenómenos ópticos observados en los astros, sol, luna; grado de humedad y temperatura ambiente, etc.
Somontano Barbastrense
Siempre se han hecho las relaciones con las observaciones partiendo del día de Santa Lucía:
De forma generalizada podemos decir que el tiempo que haga cada uno de estos días será el que predomine en el mes correspondiente. En la zona de Alquézar – Radiquero y Colungo, se utiliza como método una segunda vuelta para mayor seguridad y se asegura por muchos de los practicantes u observadores, que esta segunda vuelta tiene mayor seguridad de acierto, para ello se deja descansar el día 25 y se comienza la predicción de esta forma:
Esta manera de predicción del tiempo ha sido en la zona del Somontano una de las maneras mas fiables de pronóstico y transmitida de generación en generación, existiendo en numerosas casas libretas con anotaciones de distintos años.
Sobrarbe y Ribagorza (altos valles)
Fundamentado en las Calandras, se realiza una previsión del tiempo venidero con fechas diferentes a otras comarcas altoaragonesas. Esta predicción del tiempo se inicia el día de Año Nuevo, que señalará el tiempo de forma general para todo el año entrante. Los doce días siguientes, es decir, del 2 al 13 de enero, marcarán la pauta del tiempo meteorológico para cada mes del año
2 de enero corresponde a Enero
3 ,, ,, Febrero
4 ,, ,, Marzo
5 ,, ,, Abril
6 ,, ,, Mayo
7 ,, ,, Junio
8 ,, ,, Julio
9 ,, ,, Agosto
10 ,, ,, Septiembre
11 ,, ,, Octubre
12 , ,, Noviembre
13 ,, ,, Diciembre
Sobrarbe y Ribagorza (zonas bajas)
Se hace la predicción basándose en una segunda vuelta que se inicia el día 14 de enero y que señala el tiempo de diciembre, para terminar el día 25 de enero que señalará el tiempo de enero.
Como predicciones a corto plazo, el agricultor y el hortelano altoaragonés ha observado otros indicios tales como el comportamiento de algunos animales: Arañas, lombrices, gallos, ovejas, mulos, golondrinas, hormigas, perdices, cucos, abubillas, murciélagos, gatos, grullas, tordos, etc., además de algunos signos atmosféricos que son estrechamente vinculados mentalmente por el labrador con una serie de refranes, sentencias y mazadas, que constituye un auténtico compendio de sabiduría popular.



