Es pronto para analizar en profundidad los resultados de las elecciones en los primeros comicios de nuestra vecina Francia, pero unas pinceladas si se podrían dar.
1º.- Hay que alegrarse de que Le Pen no haya avanzado más, sin obviar que ha conseguido un gran resultado, segunda fuerza más votada. Hay que alegrarse, porque previsiblemente en la segunda vuelta prevista para el día 7 de mayo, no conseguirá alzarse con la Presidencia de la República.
2º.- Dos evidencias más de estos resultados, la derecha o centro-derecha de Fillon fracasa, aunque deben salvarse las diferencias, eso aquí es el PP. El batacazo de los socialistas de Hamon es histórico, un 6%, eso aquí con todas las variables, es el PSOE. La primera lectura induce a pensar que las políticas viejas están agotadas y superadas por otras fórmulas, la gente no las quiere.
3º.- Esas derrotas son en beneficio de fórmulas aparentemente nuevas, de una parte la opción de izquierda radical, con una confluencia de partidos diversos que encabezaba Melenchon, casi el 19 %. De la otra, el ganador, el centro liberal de Marcron con poco más del 23 %. Cabe también destacar, que fuera del escenario el Partido Socialista francés, de las otras cuatro opciones, entre la que ha obtenido más número de sufragios, Marcron y la que ha obtenido menos, Melenchon, la diferencia no llega a 4,5 % de porcentaje.
4º.- Se cierra el paso a Le Pen, de momento, porque a mi juicio, si no se es capaz de construir un proyecto alternativo, Le Pen puede seguir progresando electoralmente e imbricándose en la sociedad francesa. Circunstancia que no descarto, si no se produce un cambio político sustancial en el modelo fallido de construcción europea que se está llevando a cabo.
5º.- Las izquierdas deben realizar una reflexión, puede decirse que el viejo Partido Socialista Frances está acabado, que el modelo socialdemócrata se demuestra fallido y que aparece un teórico sustituto en el radicalismo de izquierdas de Melenchon, algo similar –aunque con diferentes componentes- a lo que está ocurriendo en España con el PSOE y Unidos Podemos. Cierto es verlo así, pero las izquierdas no pueden omitir que no tienen tan apenas posibilidad de ser alternativa de gobierno en Francia, aquí de momento, en España, la situación no sería tan negativa, pero visto lo visto, ocurre algo parecido. A mi modo de ver, allí y aquí, debería plantearse un debate en profundidad, generoso, sin juicios sumarísimos sobre el pasado reciente, sin ideologías planteadas de manera ortodoxa e inflexible, sin disputa por ver quién de los diversos componentes de las izquierdas es mayor o menor, debate cuya conclusión inequívoca fuera la necesidad imperiosa de construir un proyecto alternativo de las izquierdas, un proyecto que pactara una propuesta política creíble, ilusionante y de cambio real para una mayoría social, que también estoy convencido se muestra así en los procesos electorales porque no se ha sido capaz de ofertar un proyecto de estas características.
6º.- Esa debiera ser la prioridad una vez cerrado el paso a Le Pen en Francia, en España también, aunque no tengamos Le Pen, porque de no nacer esta iniciativa ya, corremos el riesgo de que el discurso dominante y que interesa a los poderes de verdad, consista en decir que todos debemos cerrar el paso a los ultras como Le Pen en Francia, como podría ser en Alemania frente a la Merkel, como fue en Holanda y de esa manera no modificáramos sustancialmente el erróneo proceso de construcción europea. Un modelo que lejos de unificar, incorporar, sumar, para hacer una Europa de los Estados en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, en los judicial, etc., una Europa de las personas, se ha quedado en una Europa de los mercaderes, de los poderosos intereses económicos que se encuentran en las trastiendas de la política y que ha sido incapaz de resolver problemas como la emigración, la deslocalización, etc., así como que agudiza los desequilibrios permanentemente entre países y dentro de los propios países. En definitiva, Si a Europa, pero no a esta Europa.
Las izquierdas debieran tener clara que esa no es la prioridad, porque de esa manera, se frenará ahora el paso a Le Pen o fuerzas similares, pero pasado mañana, las izquierdas cada día serán más débiles y el resto de fuerzas no serán capaces de cambiar nada sustancialmente, por lo que seguirán emergiendo con fuerza fenómenos como los de la extrema derecha en toda Europa y entonces acabará triunfando al NO a Europa.

