Las Fiestas son algo inherente al hombre. En todas las épocas y culturas hay celebraciones. Muchos y variados motivos se dan en la vida para celebrar.
Podemos observar el desarrollo y evolución de la vida de los seres humanos. Nacemos y automáticamente nos convertimos en seres sensoriales y sensibles. De pronto, somos, existimos y estamos dotados de 5 sentidos, con los que percibimos el mundo físico y otros muchos, con los que nos interrelacionamos y comunicamos a otros niveles con el mundo que nos rodea.
Primero somos seres pasivos y poco a poco iremos respondiendo a los estímulos que nos provocan reacciones y respuestas de todo tipo (las emociones). Solemos empezar nuestra vida en el mundo exterior llorando.
Luego viene todo lo demás: el comer, el sentirse seguro y feliz con los abrazos, el reconocer por el olfato, los sonidos, los colores, las formas.
Siguen: la frustración por no poder obtener todo lo que deseamos, el enfado, la ira, el sentimiento de posesión, los celos, la competitividad, el dolor, la tristeza ante la pérdida y la satisfacción al superar las batallas que la vida nos va presentando.
De esta satisfacción surge la alegría, el deseo de gritar a los cuatro vientos, de cantar, saltar, bailar, llorar. Emociones, más o menos incontrolables, que nos desbordan en un momento dado y que necesitamos manifestar y compartir.
El hombre es un ser social que pertenece a un grupo en el que se desarrolla y tiene su puesto: el que el grupo le asigna y el que él se gana. Cuando nace es un ser vulnerable en un mundo hostil que necesita adaptarse al entorno.
Al tener que protegerse, defenderse y subsistir se da cuenta de que es más fuerte como «grupo» que como «individuo» y ya que la Naturaleza parece seguir un ritmo, él también necesita organizarse. Cuando se hace sensible al paso del tiempo, al clima, a los ciclos estacionales, adapta su vida al entorno en el que se desarrolla y establece su propio calendario.
Se ha dado cuenta de que un grupo es más fuerte cuanto más miembros tiene. Por eso es motivo de celebración el nacimiento. También lo es la iniciación para entrar en el mundo de los adultos o cuando se forma una nueva pareja que fortalecerá el grupo con nuevos miembros. Otro motivo, es conseguir los medios para subsistir (la caza, la cosecha, el botín). Todo esto hay que celebrarlo y cuanto más grande es la alegría más dura la celebración.
Con el discurrir del tiempo se establecieron muchas festividades y muy coloridas según las culturas, pero parece que la más importante se da cuando se ha recogido la cosecha (Fiestas Mayores), que normalmente ha necesitado un ciclo anual.
En nuestra cultura, su fecha coincide con una advocación de la Virgen María o de un santo patrón. Por eso en estas celebraciones se manifiesta la alegría y se agradece la prosperidad, la salud y la protección de la Virgen o del santo con actos religiosos y sociales. Forman parte de la esencia del grupo humano.
Reflejan la necesidad de reunirse, de sentir esa distensión, de manifestar esa alegría, con el deseo de compartirla con otros, de socializar. Hemos luchado con la Naturaleza y hemos obtenido el fruto de nuestro trabajo. Hemos completado otro ciclo y ha pasado un año más. Es tiempo de relajarse, descansar y ser felices.

