Las plantas de purines aragonesas, todas radicadas en la provincia de Huesca, siguen paralizadas a la espera de encontrar una solución con el Estado ante la decisión del Ministerio de Industria de retirar las subvenciones públicas para una actividad que consideran no rentable sin apoyos económicos, pero sí muy necesaria para evitar el impacto ambiental y garantizar la explotaciones agropecuarias de porcino.
Representantes y trabajadores de las casi treinta plantas del país se concentraron ayer en Madrid frente a las puertas del Ministerio de Industria para pedir que retire su planteamiento inicial y que dicho borrador no acabe siendo un decreto de ley por orden ministerial, lo que supondrían el más que probable cierre de estas actividades. En la manifestación acudieron miles de ganaderos, trabajadores y responsables de estas plantas afectadas.
Para protestar por esta decisión las veintiocho plantas, que están agrupadas en la Asociación de Empresas para el Desimpacto Ambiental de los Purines (ADAP), decidieron unilateralmente paralizar el trabajo en estas explotaciones hasta que el Ministerio reconsiderara su postura.
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La medida ya está teniendo consecuencias laborales en las tres plantas mediocinqueñas, sitas en Monzón y en Fonz. La de Fonz y una de Monzón pertenecen a la compañía Iberdrola. Mientras dura la parada, -que no cierre, como matizan desde la compañía- los trabajadores han tenido que tomar vacaciones y adaptar sus turnos a la nueva situación. Mientras que en la otra planta de Monzón, que pertenece a Gas Natural, se ha establecido un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) para tratar de garantizar la viabilidad en esta industria.
Entre las tres plantas mediocinqueñas trabajan en torno a unas cuarenta personas que ven peligrar su puesto de trabajo si no se corrige esta situación.
Pero además de ellos el problema se extendería al sector porcino ya que las granjas del entorno se encontrarán con el problema de qué hacer con los purines y podrían ocasionarles graves pérdidas económicas e incluso llegar al cierre de algunas explotaciones.
De momento la situación se encuentra en un compás de espera hasta que se resuelvan las alegaciones que han presentado las empresas afectadas por este borrador del Ministerio de Industria.
Las cerca de treinta plantas de depuración de purines tratan a lo largo de un año unos dos millones y medio de toneladas. Además muchas de esas plantas han iniciado proyectos de ampliación para seguir tratando más purines.




