El escritor francés Jean-Marie Domenach escribió La propaganda política, uno de los grandes tratados sobre la propaganda como arma política, editado en París en 1950. Su lectura es recomendable para quienes quieran profundizar en la materia, y entender cómo nos cuentan, u ocultan, muchas cosas de la realidad.
Nacido en Lyon, en 1922, de estudiante se unió a la Resistencia francesa contra la ocupación nazi, y dirigió la revista clandestina Aux armes (A las armas) editada para dicha Resistencia. En los cincuenta contribuyó al establecimiento de la izquierda democrática francesa, auxiliando a muchos disidentes de los partidos comunistas de la URSS. En 1974 participó en las Jornadas sobre socialismo organizadas por el Partido Socialista Francés, y a finales de los 70 apoyó a los vietnamitas que se lanzaban al mar, por cientos de miles, huyendo de las incursiones de los regímenes comunistas de China y Camboya. Recordemos que, unas décadas antes, Vietnam había sido colonia francesa.
Fue profesor de humanidades en la Universidad Politécnica y en la Escuela de periodismo. Escribió varios libros, y era católico.
Domenach analiza, entre otros, el libro de Lenin ¿Qué hacer?(editado en 1902) donde se diseña el papel de la agitación y la propaganda como medios para alcanzar y mantener el poder; además de delimitar y concretar el papel de los agitadores y propagandistas. Es importante señalar que Goebbels tenía cinco años cuando Lenin publicó ¿Qué hacer?
Domenach sobre Lenin
Transcribo, entre comillas, breves extractos del citado libro:
“Para trabajar el ambiente (…) el bolcheviquismo distingue dos clases de agentes: los propagandistas y los agitadores.” Y cita también a Plejanov, de quien Domenach transcribe esta frase:
“El propagandista inculca muchas ideas a una sola persona, o a una pequeña cantidad de personas; el agitador inculca solo una idea, o unas pocas, pero, en cambio, las inculca a toda una masa de personas.”
(Plejanov murió en 1918 y el partido nazi se crea en 1920)
Y continúo con Domenach:
Lenin mantuvo que, para que la conciencia de clase trabajadora se transforme en conciencia política “es necesario despertarla, educarla y llevarla a la lucha en una esfera más amplia que la constituida por las relaciones entre obreros y patronos. Esta tarea recae en una élite de revolucionarios profesionales, vanguardia consciente del proletariado (…) una cohorte de agitadores que sensibilizan y conducen la masa. En esta perspectiva, la propaganda, entendida en un sentido muy amplio —que va de la agitación a la educación política— se convierte en correa de trasmisión…“
Y transcribe la siguiente frase del libro ¿Qué hacer?:
“No es en los libros donde el obrero podrá hallar esta representación clara; no la encontrará sino en las exposiciones vivaces, en las revelaciones candentes de lo que ocurre en un momento dado en torno a nosotros, de lo que se habla o cuchichea y que se manifiesta en tales o cuales hechos, cifras, veredictos, etc. Estas revelaciones políticas abarcan todos los campos y son la condición necesaria y fundamental para formar las masas con miras a su actividad revolucionaria.”
Y añade Domenach:
“Es esta la aplicación concreta del plan de desencantamiento marxista: ante cualquier acontecimiento que afecte la vida de las masas, el propagandista leninista debe ir de la apariencia a la realidad…”
“Una guerra, una huelga, un escándalo político son buenas ocasiones para ello; pero con más frecuencia algunos hechos mínimos muy concretos serán los analizados desde sus causas para demostrar cómo, lo que parecía un mero accidente, se relaciona con la explicación política general del partido comunista. Así el partido comunista francés se ha dedicado a demostrar los crímenes del plan Marshall tomando como base una penuria parcial, como un cierre de fábrica o el retraso en el suministro de agua en una comuna rural.”
Y continúa Domenach:
“Lenin dice que el agitador, partiendo de una injusticia concreta engendrada por la contradicción del régimen capitalista, “se esforzará por suscitar el descontento y la indignación en la masa por esta injusticia irritante, dejando al propagandista la tarea de dar una explicación completa de esta contradicción”. Es por esto que el propagandista actúa principalmente por escrito y el agitador de viva voz”.
Domenach sobre Goebbels y Hitler
Dedica el capítulo IV de su libro, y muchas más páginas, a esta pareja de genocidas. Pero extraigo sólo esta frase que demuestra que Lenin se adelantó a Goebbels:
“La aportación de Hitler y Goebbels a la propaganda moderna es enorme. Ya hemos visto que no la inventaron, pero la transformaron, y no nos atrevemos a decir que la perfeccionaron.”
Domenach no se atreve a afirmar que Goebbels perfeccionara a sus predecesores… Ahí descansa mi opinión (que dejó a algunos lectores noblemente airados) de que Goebbels no fue el gran teórico del Agitprop, sino (y lo añado ahora) un aventajado ejecutor de las teorías anteriores; con la ventaja de usar fabulosos medios, como la profusión de la imprenta…, la radio…, la multiplicación de presencias gracias al avión…, y la escenografía de masas.
La mentira para Lenin y Hitler
Para Lenin la mentira era un arma revolucionaria. Y cuando le reprocharon que la realidad no era lo que él decía contestó: “¡Lo siento por la realidad!”
Y Hitler escribió: “La mentira más imprudente siempre deja rastros aun cuando se la reduzca a la nada. Esta es una verdad que conocen todos aquellos que se han hecho maestros en el arte de mentir y que continúan trabajando en su perfeccionamiento”.
Conclusión
En mi opinión afirmar que Goebbels no fue el gran teórico de la propaganda política, sino un consumado ejecutor, no es un blanqueamiento de Goebbles; tampoco es blanquear a la Inquisición decir que Galileo no fue quemado en la hoguera (murió en su casa); ni se puede acusar de estar a favor de las cornadas taurinas a quien sostenga que Manolete no murió de una cornada, sino de la infección provocada por aquel asta (así lo dice la historia médica)
A mi juicio ese razonamiento simplista confunde la parte con el todo; y precisamente, para Jean-Marie Domenach, esta es la definición de un propagandista:
“Un propagandista, formado en el método de Lenin, debe esforzarse en relacionar la parte con el todo.”
Coda: Al autor del póster que acompaña este artículo fue mi profesor de Filosofía de Derecho, en Zaragoza. Todo un propagandista, que nos obligó a leer el Manifiesto comunista de Marx.


