La barbastrense Leonor Lalanne descorchó la pasada semana su última creación rodeada de familiares y amigos y destacadas personalidades en el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, en un acto conducido por la periodista Paloma Barrientos.
En este caso no es uno de los vinos que produce esta familia en la bodega más longeva de la D.O. Somontano. Si no que se trata de su primer libro y su debut como novelista. La novela se titula ‘El secreto de Kirchland’ y constituye el segundo libro publicado por la emprendedora Gráficas Editores que quiere dar a conocer el trabajo de escritores locales.
Tras la buena acogida que tuvo ‘Sueños de barro’, de Alfonso Carraquer, la editorial barbastrense se mostró sorprendido ante el manuscrito que les entregó Leonor (Barbastro, 1970), licenciada en derecho pero ligada al negocio familiar del vino.
Leonor Lalanne concibe la literatura como una de sus grandes pasiones. Así lo constatan sus relatos cortos y cuentos de Navidad «que leía en familia». « ‘El secreto de Kirchland’ es mi primera aventura que escribí de repente. Comencé a teclear y las historias y personajes fueron saliendo solos, sin ningún guión. Tenían tanta vida que ellos iban amando, odiando, peleándose, … de forma improvisada, aunque con mucha y exhaustiva documentación», explica la autora.
La novela está ambientada en la Baja Edad Media en Inglaterra en un ducado imaginario llamado Kirchland. La historia está repleta de personajes cargados de sentimientos como el amor, el odio, el deseo, la intriga, las mentiras, la venganza y la amistad. El duque espera impaciente el nacimiento de su heredero, el niño que le salvará de perder sus tierras, su castilo y su poder. Tras los muros del castillo de Kirchland se esconden unos personajes que cruzan sus destinos y no luchan incansables por alcanzar la felicidad.
La escritora y viticultora ha querido hacer un guiño a los orígenes de su familia ya que en la novela aparece un personaje entrañable, François Lalanne, que elabora vino en Burdeos en 1300. «He querido plasmar en la bodega la parte que más conozco, el amor por la viña, la tierra, el vino. Una pasión que compartimos mucho en esta denominación de origen Somontano y que hace que la protagonista se enamore perdidamente de él porque le transmite esa alegría y esa vida», explica.
Además algunos pasajes de la novela están inspirados en los paisajes de sus fincas bañadas por el río Vero.
Pero también hay un trabajo de investigación arduo que le ha llevado a plasmar cómo era la vida en los castillos, en las aldeas medievales o en el Londres de la época.
Todo ello para mostrar un escenario donde unos personajes «viven muy intensamente unos sentimientos de amor, secretos, odios, intrigas, lealtad y sueños que intentan hacerse realidad», explica la autora, que se declara fiel seguidora de Ken Follet o Isabel Allende, entre otros ya clásicos contemporáneos, y los locales Lorenzo Mediano y Alfonso Carrasquer.
Desde Gráficas Editores, sus responsables Javier Franco y Miguel Hecho destacan «que esta obra constituye un paso adelante en su labor editorial en el objetivo de crecer como editoriales aragonesa apostando por los talentos que tiene este territorio y que en muchas ocasiones ven imposible poder poner en valor sus obras».
La autora ya está trabajando en su siguiente novela con un cambio de registro del que no quiere desvelar. «Si no puedo desvelar cual es el secreto de Kirchland cómo voy hacerlo de la novela que está sin acabar », bromea.




