La noche del jueves Ludovice Ensemble fue el encargado de abrir la XXII edición del Festival Internacional En el Camino de Santiago. La iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós acogió el concierto inaugural del Festival. Lleno hasta la bandera, calor y color, y un público entregado y encantado que llenó sus mochilas sonoras con el buen hacer de la formación lisboeta. A punto de cumplir los diez años de vida, el grupo fundado por Fernando Miguel Jalôto y Joana Amorim sigue inmerso en su gira europea. Llegaban a la Jacetania procedentes de Praga y la semana próxima Lyon es su próxima provincia de destino. La tarea, actuar ante públicos europeos muy diversos, con «el denominador común de la curiosidad», como apuntaba Fernando Miguel Jalôto.
Curiosidad, interés, o cómo descubrir (más y mejor) sobre su repertorio de cámara, fiel a la praxis histórica y a sus instrumentos antiguos de los siglos XVII y XVIII. La representación de Ludovice Ensemble rezuma frescura, autenticidad y belleza, resultado por un lado de la coherencia del proyecto y la reconstrucción minuciosa de sus temas, pero por otro de la comunicación alegre de la propuesta, la comunicación serena de un repertorio muy bien elegido para un espectador al que sabe considerar inteligente y al que a partir de ahí se le obsequia con piezas que le acrecientan el gusto, el deleite y la luminosidad de sus sonidos.
Detalles que son asombro al asistir al rescate de pasajes como los de José Palomino (1755-1810), Pedro António Avondano (1714-1782), David Perez (Nápoles, 1711-1778) o Nicolo Jommelli (1714-1774). Habilidades y maestrías en cada mano a mano de sus intérpretes -Fernando Miguel Jalôto, clavecín y dirección; Joana Amorim, flauta travesera; Adriana Alcaide, violín barroco; y Diana Vinagre, violonchelo barroco-, que en todo momento supieron transmitir tono y esencia de estas piezas rescatadas. Porque la propuesta tiene esas dos partes, profundizar cual buzo en la selección de estos tesoros y, tras tomar impulso, amanecer a la superficie, donde todos los puedan ver, para que estos sean compartidos fiel al estilo en el que fueron concebidos.
Grande la música instrumental en la Corte Portuguesa de Doña María I. Todo un acierto de la Diputación de Huesca inaugurar así. O qué son si no estas estaciones musicales que pasearon anoche por Santa Cruz de la Serós, limpias y triunfantes, recreando también una musicalidad floral dentro de su iglesia: el bello entorno que rodea a Santa María, por unos momentos se hizo música, y su interior vio crecer tronco, ramas y hojas de la magnífica propuesta sonora de Ludovice Ensemble, que asombró al curioso pero que, además, llenó de ánimo y riqueza al que quiso también beber de sus fuentes. El espíritu inquieto de João Frederico Ludovice puede estar contento.



