Ayer, día 15 de noviembre, estuve en Naval en su feria anual y, francamente, pasé un rato muy distraído, pues había bantante personal y de feriantes ¡no te digo!
Repasé uno a uno los artículos puestos a la venta y encontré a una moza muy despabilada, que me dijo: «Llévele algo a sra. suya», y yo le contesté: «Sólo llevo 5 euricos», a lo que ella, con su insistencia respondió: «No se preocupe que por 5 euros tengo este colgante, que es muy majo», a lo que yo le resondí: «Moza, llegarás lejos pues tienes fuerza y palabra para convencer a cualquiera, pero yo como soy catalán, aunque ahora tengo algo de aragonés, pues tú misma puedes comprender que mi pocha es muy corta y cuando llegue a casa mi señora me pedirá las vueltas y yo le contestaré: «Todo para ti, guapa. No gastau res». Y cuando lo compruebe, en los morros me besará y yo si no me desmayo, poco me faltará.
Total que la pobre se quedó sin venderme un alfiler, pero le dije que tenía mucho futuro, pues paciencia y simpatía ya tiene. Le estreché la mano y me fui a casa.

