Patricia Domper (Asociación Yaperú). Recién llegada de tierras peruanas no quiero dejar pasar más tiempo y me he decidido a escribiros para contaros algo de ésta última experiencia en Perú. Como sabéis, continuamos luchando por un proyecto que se encuentra ubicado en Puerto Yurinaki, provincia de
Chanchamayo,en pleno corazón de la selva central peruana.
Se está construyendo un edificio cuya finalidad principal es servir de apoyo a los sectores de población más desfavorecidos de la zona. Ésta construcción albergará un comedor-cocina para los niños con más necesidades del mismo Puerto Yurinaki y de las comunidades nativas que le rodean. También se están creando dos espacios que se emplearán para realizar talleres para personas adultas y otras actividades que se van a ir programando en coordinación con los servicios sociales del distrito de Perenne, al que pertenece Puerto Yurinaki.
Los pobladores de esta zona, son personas que en un pasado no muy lejano fueron sacudidos brutalmente por el terrorismo y se sienten muy marcados por ello. Las historias que nos han contado sobre el terror que vivieron son conmovedoras, horribles…y te hacen comprender mucho de su actual carácter,
de su forma de hacer las cosas. No hay nada como ponerte en la piel de otros para no juzgar a la ligera…
De los niños… ¿qué puedo deciros? sólo con nombrarlos y pensar en ellos me embriaga la emoción, pues siempre son los protagonistas indiscutibles de todo… de los momentos más alegres y también de los más tristes. Sus necesidades abarcan temas como la mala nutrición, la falta de afectividad, de apoyo psico-social, de tiempo y espacios apropiados para el juego, de una educación debidamente supervisada… Ellos son el motor del mundo y se merecen una infancia digna para luego poder convertirse en adultos estables y consideramos esencial hacer lo posible para que ésto sea así.
En ésta ocasión viajamos tres voluntarios: Mario Ferrer, Pili Pardina, y una servidora, Patricia Domper. Gracias a las subvenciones recibidas por el ayuntamiento de Barbastro y el de Binéfar, pudimos ir a Puerto Yurinaki para reanudar las obras y realizar los trámites necesarios para poner el proyecto en marcha cuanto antes.
Esto último es lo más pesado…la burocracia allá es lenta, confusa, complicada…más aún éste año que coincidimos de lleno con las campañas
electorales municipales y provinciales. Una locura.
Pero lo mejor de la experiencia es el tiempo que pudimos dedicar a los niños. Entre viaje y viaje a las oficinas del distrito y de la provincia, y de las reuniones con miembros trabajadores de la obra para aclarar precios, presupuestos y demás asuntos legales,pudimos coordinar junto con la Posta médica de Puerto Yurinaki, una actividad de educación para la salud en higiene buco-dental.
En sanidad Huesca, siempre nos obsequian con algo de material. En ésta ocasión nos hicieron una donación de cepillos dentales , tubos de pasta de dientes, calendarios, gorras…, y les sacamos el máximo partido. Vino una odontóloga de Perenne y con ella se realizó una actividad en la que se explicó a los niños la forma en que tenían que mantener su boca sana mediante juegos, canciones…fue divertidísimo prepararlo y disfrutarlo con ellos.
Los niños de allá no están acostumbrados a que se les dedique tanto tiempo exclusivo. Estaban encantados, nos querían ayudar a preparar, lo dieron todo en los juegos, fueron participativos al 100% y se marcharon felices y super agradecidos con sus cepillos. Ya veis con qué poquito…
Visitamos también la escuela de atención temprana en la comunidad nativa de Pucharini. Gracias a algunas donaciones que recibimos de aquí, les aportamos material apropiado y necesario. Todos los años intentamos colaborar con ésta escuela, porque es admirable cómo padres y maestras(2), aprovechan los escasos medios que tienen para que los niños aprendan, jueguen, y sean felices en esa primera etapa de sus vidas. Por desgracia, no en todas se esfuerzan por igual, por eso merecen una mención especial.
Fuimos a pasar un día a la comunidad nativa de San Jerónimo. Es una de las comunidades más pobres, su pobladores se dedican principalmente a la agricultura y se hallan algo marginados de la sociedad urbana de la zona. Acompañados por un grupo de niños de Yurinaki, atravesamos el rico paisaje de la selva que nos condujo hasta allí (con la lengua afuera, porque aunque precioso…es una subida agotadora…). Pasamos el día jugando con los niños de San Jerónimo. Aunque les cuesta mucho hacer confianza con personas ajenas a su comunidad, al final todos se unieron al juego e interactuaron con otros niños, algo tan poco común, como positivo para ellos. Hicimos comida para todas las personas de la comunidad y pasamos un día fantástico compartiendo el tiempo con ellos.
Con toda la pena que os podeis imaginar, tuvimos que despedirnos en Puerto Yurinaki y viajamos a Lima para iniciar el viaje de retorno. En Lima pasamos un día con nuestro querido padre Manolo, gracias a quien nos embarcamos hace 7 años en ésta aventura única. Fue nuestra primera experiencia, junto con Carmen y Ascen, como sabéis…y es como el primer amor, nunca se olvida.
Visitamos el comedor, reviviendo maravillosos momentos y contemplando con admiración cómo trabajan día a día para que unos 170 niños tengan la atención y el cuidado que se merecen. Hace unos meses, entregamos un proyecto de mantenimiento para éste comedor a la DPH, y nos concedieron una subvención gracias a la cual, el comedor seguirá creciendo. Tenemos que darles las gracias en nombre del padre Manolo y de todas las personas que desinteresadamente trabajan allí.
Al regresar de una vivencia como ésta, despiertan tantas emociones, se inician tantas reflexiones…que sólo puedes dar las gracias por tener la oportunidad de COMPARTIR.
Tenemos que dar las gracias de una forma muy especial a Dennis, un chico de Puerto Yurinaki, ahora ya un amigo, que desde que comenzamos el proyecto, lo deja todo para colaborar con la asociación todos sin recibir nada a cambio, más bien perdiendo lo que podría estar ganando en esos días en su trabajo(allí lo de las vacaciones pagadas, no existe). Es una persona ejemplar, de verdad.
Y gracias a tantas otras personas que también apoyan el proyecto allá y sin las cuales nuestra tarea sería mucho más difícil.
Antes de terminar sólo decir que a diferencia de lo que se pueda pensar, el dejar tus comodidades y tu vida por un tiempo, más que un sacrificio es un gran regalo, porque mirar a los que menos tienen, darles la mano, abrazarles, escucharles, abrirte a todo lo que pueden transmitirte y enseñarte, te hace abrir los ojos a lo esencial del ser humano…





