Han pasados dos años desde las últimas elecciones municipales de los que uno de ellos, todos los ciudadanos, lo hemos pasado con las limitaciones de la pandemia provocada por el COVID. No han sido tiempos fáciles para nadie. Trabajadores, sanitarios, empresarios, comerciantes, estudiantes, ancianos, docentes,… todos se han visto en la necesidad de tomar decisiones –muchas veces difíciles– para afrontar estos tiempos.
Las instituciones públicas no hemos sido ajenas a esa necesidad de coordinación, sumando esfuerzos para mantener la vida de los habitantes de nuestros pueblos y de la capital de la comarca: Barbastro.
Los que hemos sido elegidos por los ciudadanos, tenemos la obligación de gestionar el presente, pero también de tener los elementos necesarios para preparar en todo momento el futuro más inmediato, el día después.
Barbastro es una de las principales ciudades de la provincia de Huesca y dispone de infraestructuras económicas, sociales y culturales le confieren una mayor capacidad de visión de futuro. Barbastro tiene –en definitiva– todos los medios para adelantarse a los acontecimientos.
Pero Barbastro, en estos dos años, ha perdido peso político. El equipo de gobierno actual no ha sido capaz de liderar la sociedad, de tomar la iniciativa y adelantarse a los acontecimientos previendo el futuro que va a llegar, que ya ha llegado.
Era previsible que como sociedad superaríamos la crisis sanitaria. Que el dinero público iba a llegar a través de las ayudas y que ese dinero, debía usarse para ayudar al tejido empresarial, para recuperar el empleo aparcado en los ERTES o a nuestra hostelería y comercio entre otros. A esa situación, el ayuntamiento de Barbastro ha llegado con alrededor de 15 millones de euros de remanentes, la misma cantidad de dinero que un presupuesto anual. Dinero ahorrado gracias a la buena gestión del anterior equipo de gobierno.
Una cantidad que bien invertida, es capaz de aliviar el sufrimiento de nuestros ciudadanos y de recuperar buena parte del tejido comercial y de servicios. De hacer de Barbastro de nuevo una referencia.
Pero ante esa oportunidad nos encontramos con decisiones apresuradas. Con un equipo de gobierno convertido en un servicio de extinción de incendios en lugar de una oficina de proyectos.
Los errores cometidos con la Vía Verde, donde importó más la foto que el seguimiento concienzudo de los trámites administrativos. La falta de responsabilidad con los representantes de la oposición, a los que se escatima información necesaria para ejercer el control del equipo de gobierno. El abandono de la representación en instituciones sociales de nuestra ciudad, ahora que es cuando más se necesita. La tardanza con la que se han puesto en marcha los bonos de comercio, coincidiendo con las rebajas y el inicio de la temporada turística. La falta de una clara linea de promoción turística y comercial de la ciudad, donde hay más buena voluntad que estrategia. El anuncio de la presentación de 13 proyectos a fondos europeos llenos de vaguedades y sobre los que hemos pedido información… son todas ellas señales de la falta de liderazgo y la deriva de un equipo de gobierno cuyas relaciones políticas no van más allá de la ciudad vecina de Monzón.
Como principal partido de la oposición, al PSOE nos duele la situación a la que está llegando Barbastro. Donde las apariencias están por encima de la realidad y no vemos los mimbres necesarios para proyectar la ciudad hacia el futuro con fuerza.
Hemos sido responsables –en estos dos años– apoyando y trabajando con el equipo de gobierno del PP en las decisiones sobre la pandemia. Pero ahora, esa responsabilidad nos lleva a solicitar información y plantear públicamente las discrepancias ante la deriva del equipo de gobierno del ayuntamiento de Barbastro. Por eso hemos llevado al Pleno propuestas de obras para dinamizar la ciudad, como las de un aparcamiento próximo al paseo del Coso, o las ayudas a sectores económicos, al emprendimiento o a los colectivos sociales más necesitados.
Porque, lo que merece Barbastro, es el mismo o mayor peso político de los últimos años. Es capacidad de liderazgo y de gestión. Y ese, como siempre, va a seguir siendo nuestro primer objetivo.




