Los grupos ecologistas consideran que el Gobierno de Aragón no ha cumplido sus compromisos en materia de medio ambiente y conservación de especies amenazadas. No asume la normativa ambiental de obligado cumplimiento por las autonomías y ha demostrado ser inútil creando una grave crisis en torno a la conservación de una especie amenazada en vez de solucionarla, que debido a su bajo número, nunca va a suponer ninguna amenaza a ningún sector.
El Gobierno de Aragón por otro lado relegó hace tiempo a la ganadería extensiva a un plano inferior en la financiación del Plan de Desarrollo Rural, invirtiendo el presupuesto en infraestructuras rurales en las zonas que ya tienen capacidad económica para sacar adelante sus propias explotaciones. La ganadería extensiva en cambio, proporciona un beneficio ecosistémico muy importante, son explotaciones que no son rentables económicamente y han sido claramente abandonadas por los sucesivos gobiernos autonómicos.
Los grupos ecologistas señalan como único responsable de la crisis generada en torno al oso, al Gobierno de Aragón, que ha desarrollado una gestión nefasta provocando aumentar todavía más la crispación del territorio y solicitan responsabilidades políticas. Es probable que la falta evidente de apoyo de la ganadería extensiva en Aragón, quiera ser escudada ahora con un posicionamiento en contra del programa de recuperación del oso en el Pirineo, pero la realidad es que los ataques de oso tienen un carácter puntual y los problemas verdaderos de la ganadería extensiva nunca han sido abordados por el Gobierno de Aragón.
A esto se suma la incapacidad del Gobierno de Aragón para dar una solución al grave problema del Lindano (que situa a Aragón como uno de los puntos más contaminados en Europa), el apoyo a las granjas de porcino en intensivo sin avanzar hacia una solución a la contaminación generada, la creación de miles de nuevas hectáreas de regadío y el impacto ambiental que supone, no cumplir con la normativa ambiental, no aprobar planes de conservación de especies amenazadas o no aprobar planes de gestión de la Red Natura 2000, a pesar de las advertencias de Bruselas, que están perfectamente redactados desde hace dos legislaturas.
Todo ello nos lleva a un análisis crítico de la gestión de la Consejería y a solicitar de los nuevos equipos de trabajo del Departamento, un esfuerzo especial por generar espacios de encuentro entre todos los grupos sociales que posibiliten el equilibrio entre los intereses productivos y los de la propia naturaleza que constituye su soporte.

