El compromiso adquirido con Montañeros de Aragón de Barbastro (MAB) de hacer un libro sobre los 75 años del club, ha tenido una faceta estupenda, la de entrevistar a personas que en diferentes épocas pertenecieron al club. Pero entre todas destaca Luisa Monclús Gabás por su edad, 92 años, que nos ha proporcionado información de primera mano de cómo fueron aquellos primeros momentos: qué excursiones realizaban, cómo iban hasta la montaña o el material que utilizaban.
Luisa Monclús Gabás
Luisa nació en Barcelona en 1932 y su primera experiencia con la montaña fue a los 6 años, pues al comenzar la guerra civil ella y su madre se fueron con su familia al caserío de San Marcial, cerca de Salinas de Sin, huyendo de Barcelona, pero en 1938 se creó la Bolsa de Bielsa con la 43º División Republicana y al final hubo que pasar a Francia por el puerto viejo de Bielsa; a ella y a su primo Rafael los colocaron en los cuévanos sobre un mulo y así cruzó por primera vez los Pirineos. En Francia los alojaron en un campamento, hasta poder regresar a España.
Luisa estudió magisterio en Huesca y estando destinada en Castillazo, sus primas Angelita e Isabel Noguero la animaron a ir los domingos a las excursiones que organizaba Montañeros, haciéndose socia posteriormente. Fue de las primeras mujeres con Adela Calvo, Pili Mozas, Eulalia Mayoral, Josefina García, María Pilar Álvarez, las hermanas Canut, Laura Rodríguez, Pilar Aragüás, Genoveva Ferrer o Angelita Cartagena, y conoció a montañeros históricos como Luis Paul o Miguel Lacoma, que fue el que las introdujo en el club, porque tenía mucho interés en que las mujeres participaran.
Su siguiente destino como maestra fue Pueyo de Aragüás y como quería subir a la Peña Montañesa, convenció a los vecinos para que la acompañaran y como no estaban muy animados, les dijo que hasta verían las torres del Pilar de Zaragoza. Los despertó a golpes de cuchara en una cazuela a las 6 h. y fue un pastor el que los guió. Como, por supuesto, no se veía el Pilar, tuvo que justificarse diciendo que el día no era muy claro.
Entronización de la Virgen
Luisa se enteró de que se iba a entronizar a la Virgen del Pilar el 14 de agosto de 1956 en el Aneto y se apuntó. Recuerda que fueron a Benasque en autobús, caminando hasta el refugio de la Renclusa, donde pernoctaron, y al día siguiente iniciaron la marcha al Aneto.
La Virgen la subían los del Frente de Juventudes, pero Luisa y sus primas Angelita e Isabel también querían llevarla, los chicos les dijeron que no, pero ante tanta insistencia accedieron, ¡pero solo cinco minutos!, ellas siguieron dando la lata y finalmente les dejaron 15 minutos, 5 cada una, y, como dice Luisa, menos mal, pues la imagen pesaba una barbaridad.

Subida al Aneto
La subida al Aneto no fue difícil, porque había montañeros experimentados que ayudaban al resto, incluso subió un chico de 8 años y un montañero vestido de baturro, eso sí, con botas de montaña. En la cima se entronizó a la Virgen en medio de la alegría general, luego se celebró una misa y sin entretenerse demasiado, bajaron a Benasque, pues tenían que coger el autobús a Barbastro.
Llegaron muy justas, aunque el conductor había sido advertido y las esperó. Cosas de aquellos años, en que los conductores llevaban encargos de un sitio a otro por una propina o eran capaces de esperar a alguien que llegaba tarde.
Luisa comenta que gracias a MAB conoció la montaña y su belleza, sitios fantásticos y que era Miguel Lacoma el que las empujaba a salir y a hacer excursiones. Normalmente Luisa iba con ropa prestada; nos enseñó unas fotos con sus compañeros y nos dijo “aquí iba amprada”, porque no quería comprar nada antes de saber si aquellas actividades me iban a gustar. Posteriormente, comenzaron a esquiar en Candanchú y en Panticosa, hasta que abrieron las pistas de Cerler, con Ángeles Santamaría, Pilar Aragüás y Ana Canut, iban en dos coches por libre.


