El pasado viernes, 20 de agosto, tuvo lugar el tercer concierto del Ciclo de Órgano de Torreciudad con un programa a dos órganos a cargo de Maite Aranzabal (organista titular) y Mª Esther Ciudad (Zaragoza). Aunque son habituales este tipo de conciertos en las catedrales de nuestro país gracias al rico patrimonio organístico existente, resulta peculiar su ejecución en un santuario del siglo XX por la específica disposición de los instrumentos.La actuación comenzó con un concierto clásico del Padre Soler, el «Primer Concierto para dos órganos obligados en Do mayor», música de la corte española con ese toque galante que define la obra del que es considerado el mejor compositor español del siglo XVIII. El programa siguió con la «Sinfonía en Re mayor» de J. S. Bach, con toda la riqueza de escritura orquestal que consiguieron las intérpretes, y la «Sonata en Sol mayor» compuesta por su hijo J. C. Bach.
El público pudo escuchar a continuación el curioso diálogo musical que ofrecen las obras del compositor contemporáneo R. Cundick. La variedad tímbrica de los registros de los órganos de Torreciudad potenció la capacidad expresiva del sencillo lenguaje musical que utiliza en la «Chanson» y en su «Postlude».
El concierto tuvo como colofón la elaborada «Sonata para órgano» a cuatro manos y cuatro pies de G. Merkel, que puso en juego todas las habilidades y capacidad de coordinación de las organistas, que se sirvieron de los cuatro teclados del órgano para destacar las distintas líneas melódicas. Finalizado el concierto, el público pudo subir a la consola principal para observar esta destreza de las intérpretes, que volvieron a ejecutar dicha sonata.
El programa del concierto de clausura, que tendrá lugar el viernes 27 de agosto, lleva el título de «Golden Windows», está formado por diversas piezas clásicas y contemporáneas de autores como Bach, Bryne, Haendel, Rivier, Murrill y Eben, y será interpretado por los londinenses Howard Rowntree, trompeta, y Terence Charlston, órgano.


