María Jesús Satué y Angelita Pelegrín despidieron 2023 dejando atrás toda una vida dedicada a sus respectivos comercios, en la entrañable calle San Ramón. Su vida profesional ha transcurrido de forma paralela: Ambas tienen 65 años y han sido 45 años autónomas. Comenzaron su actividad en el Paseo del Coso para luego trasladarse a la calle San Ramón, una frente a la otra, y sus respectivos negocios SAMA y AXA Seguros han sido traspasados para mantener con vida una de las calles comerciales por excelencia de Barbastro.
María Jesús Satué
La propietaria de SAMA durante décadas se jubila tras 45 años dedicada al sector comercial. En su caso con la tienda de artículos de regalos y de decoración SAMA, ahora ARAL. En octubre cesó su carrera como comerciante, un oficio que conoció a los 14 años cuando entró a trabajar en Casa Artero.
“Lo mejor que he tenido son los clientes”, afirma sin dudar. Una trayectoria forjada con mucho esfuerzo e ilusión. He disfrutado de lo que he hecho y el final ha sido lo mejor porque he recogido muchísimo cariño de mis clientes y de la gente que siempre me han apoyado. Considero que tengo amigos más que clientes”.

Se emociona al recordar sus orígenes: “Me he manejado sola, con el apoyo de mi marido y mi sobrina que me ha ayudado muchísimo. Empecé de la nada, con un par de socios que me ayudaron, un amigo y mi hermano. Pero ha sido duro. A los 10 años tuve que salir del Paseo del Coso porque declararon la casa en ruinas y en tres meses tuve que buscarme la vida. Me plantee qué hacer pero decidí seguir adelante aunque costó conseguir el local, en la antigua pastelería Biarritz. Invertí mucho dinero en el, pero tiré para delante, con temporadas duras, pero con mucho tiempo y trabajo dedicado a la tienda. He procurado dar servicio sin contar las horas que echaba”.
Angelita Pelegrín
En el caso de Angelita, ha estado al frente de la delegación AXA Seguros (nombre comercial de la última época). Empezó como empleada en la agencia de seguros del Coso durante 5 años. Tras la fusión con Aurora Polar, Angelita compró con una socia una cartera de seguros y abrió su local en la calle San Ramón. Unos años después ya se quedó en solitario como agente de seguros y contrató a una empleada.
“Como autónoma te vuelcas totalmente en el servicio que le das a los clientes. Ha pasado este tiempo como si fuera una rueda que nos ha llevado a la jubilación. Termino satisfecha aunque había días que nos íbamos a las diez de la noche junto con María Jesús”, recuerda.
En su caso ha traspasado el local a un centro de estética ya existente en la misma calle que de este modo ha ampliado su establecimiento.
Las dos se sienten satisfechas por comprobar que la calle San Ramón sigue con vida comercial aunque lamentan las pocas ayudas que recibe el pequeño comercio y la ausencia de una planificación urbanística.
“Falta comercio en Barbastro, faltan ayudas, la plaza del Mercado podría estar preciosa como lugar comercial con algún que otro negocio más,… ”, señala Ángeles. En este sentido, María Jesús considera que el centro de Barbastro “tiene muchas casas muy viejas que no permiten que sus bajos estén acondicionados para quien quiere emprender. Hay que hacer algo para recuperar todas estas ca- sas de General Ricardos que están en malas condiciones”.
Recuperar espacios y aparcamiento
Con orgullo consideran que la ciudad tiene pedigrí comercial como lo demuestran los clientes que acuden de otras localidades, si bien reclaman medidas para recuperar espacios degradados o crear zonas de aparcamiento.
“Intentamos tener un comercio atractivo porque no vivimos sólo de la gente de Barbastro, si no de toda la comarca. A la gente le gusta venir a comprar. Yo he tenido clientes de Francia, Monzón, Fraga y de todo el Somontano –relata María Jesús-. Hacemos todo lo que podemos y tenemos unas tiendas muy bonitas con un personal con ganas de trabajar, pero se necesitan proyectos de recuperación de espacios que están muertos y cerrados y da mucha pena”.
Una de esas zonas degradada son los solares del antiguo colegio La Merced convertido en un fallido parking público. “Son las eras de Palá las que se están ocupando. No el parking de La Merced. Además hay muchos solares que se podrían abrir, llegando a un acuerdo con el Ayuntamiento, para convertirlos en aparcamientos hasta que construyan. El visitante se acaba yendo al supermercado a comprar porque en el centro no ha sabido encontrar aparcamiento. Es un tema importantísimo”, recalca Angelita





