La Comunidad de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de Barbastro recibía de manos del Gobierno de Aragón la Medalla de la Educación por su dilatada trayectoria docente en la ciudad del Vero donde se creó uno de los primeros colegios para niñas de España, a finales del siglo XVIII, así como por la conmemoración el pasado año del 350 aniversario del fallecimiento de sus fundadores San Vicente y Santa Luisa. La Medad de la Educación es extensible a todo el trabajo educativo de esta comunidad en Aragón que llegó a contar con 31 centros de los cuales ahora sólo dispone de cinco, cuatro de ellos en Zaragoza.
La Hermana Superiora de la Comunidad de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, sor Celia Martínez, recibía esta distinción con la alegría que da el trabajo bien hecho sobre todo si es en beneficio de la educación que como asegura: «invertir en educación es invertir en futuro».
Pero especialmente recuerda con emoción las raíces de esta compañía sin la cual hoy en día el centro de Barbastro, su trabajo en Aragón y España, y su presencia en 91 países, la mayoría del mundo subdesarrollado no tendría sentido.
Barbastro está estrechamente vinculado a la orden fundada por San Vicente de Paúl y Santa Luisa ya que cuando la educación de las niñas era prácticamente inexistente en el país, hace 219 se creó el primer centro de esta compañía en España. Las barbastrenses Manuela Lecina y María Esperanza Blanca fueron artífices de que la educación docente llegará también a las niñas barbastrenses, gracias a la intervención del Consejo y del Cabildo. Asimismo expandieron su experiencia por otros colegios de España. «Estoy contenta y tengo un sentimiento de gratitud porque si miras hacia atrás ves a esas dos hermanas y todas esas jóvenes que desde hace 219 han puesto una dedicación entusiasta y un trabajo con muy pocos recursos pero con muchísimo empeño y con una gran sensibilidad hacia las necesidades del entorno para dar respuestas. Sin esas raíces sería muy difícil hacer lo que hoy estamos haciendo», señala la superiora.
Este legado está muy presente en el trabajo diario del centro de San Vicente de Paúl, ubicado en el camino Real Zaragoza, donde un claustro de 30 profesores imparte clases a alrededor de 300 niños de Educación Infantil, Primaria y ESO.
La superiora que hace dos años que dio el relevo a otro equipo directivo destaca que este histórico colegio «tiene voluntad innovadora ante las nuevas necesidades y demandas de la sociedad, la importancia de las lenguas y sobre todo a mantener viva la sensibilidad social para poder hacer algo por lo que los pasan mal. Eso lo está haciendo hoy el colegio San Vicente de Paúl y le hace fiel a sus orígenes».



