‘Más Europa, ¡unida!’. Podría ser el eslogan de campaña de cualquier partido político de cara a las próximas elecciones europeas. Pero además este es el título del libro de memorias del veterano político madrileño, con raíces en Barbastro, Enrique Barón Crespo, historia viva del europeísmo y del socialismo en nuestro país. Barón Crespo, catedrático Jean Monnet, fue ministro de Transportes y Comunicaciones del primer Gobierno de Felipe González (1982-1985) y presidente del Parlamento Europeo (1989-1992). Toda esa trayectoria y sus años de lucha antifranquista, así como sus reflexiones sobre cómo debe ser la Unión Europea las ha plasmado en el libro ‘Más Europa, ¡unida!. Memorias de un socialista europeo’, premio Gaziel de Biografías y Memorias en 2012, y que presentó este martes en el centro de la UNED de Barbastro, ciudad de la que procedía su abuelo. «Básicamente lo que cuento es cuáles han sido mis dos grandes amores de mi vida política: la democracia en España y la construcción europea. Luego hago mi historia personal pero en relación con mi generación, contando mis orígenes en Barbastro, mi periodo en la escuela, como persona comprometida por la lucha antifranquista, estudiante de Erasmus, abogado por los derechos humanos, …» y su dilatada trayectoria como político. En el plano europeo es de interés histórico su etapa como presidente del Parlamento Europeo, ya que durante ese periodo tuvo que vivir la caída del Muro de Berlín o el final de la Guerra Fría. En cuanto a la historia más reciente de nuestro país, su libro de memorias aporta luz para conocer algo más sobre el proceso judicial 1001 contra los dirigentes de CC.OO en el franquismo, la unificación del parido socialista, su etapa como diputado constituyente, el golpe de Estado del 23, la incorporación de España en Unión Europea, o su trabajo como ministro de Transporte y Comunicaciones. De esta época recuerda cómo colaboró con el primer presidente socialista de Aragón, Santiago Marraco, para mejorar las infraestructuras para las pistas de esquí del Pirineo o las conexiones con Francia que siguen todavía siendo una reivindicación del Alto Aragón. «Como ministro impulsamos un tren de la nieve hasta Canfranc, el desarrollo del turismo de nieve o la ampliación de la red telefónica a los medios rurales. Y con las autoridades francesas tratamos de fomentar el paso central por los Pirineos por ferrocarril y por carretera porque España no puede ser una isla conectada sólo por el Atlántico y el Mediterráneo», recuerda. Sobre las relaciones entre el Alto Aragón y Francia, el ex ministro y presidente del parlamento europeo se muestra muy crítico con la postura gala: «Cuando vas a París se firman declaraciones conjuntas para ir hacia delante pero luego te enteras de que los prefectos, que se comportan como señores feudales, no limpian la nieve en los pasos fronterizos. Creo que deberían poner el mismo entusiasmo con España que el que ponen con Italia o con Alemania». En sus mensajes europeístas Barón Crespo centra el foco de debate «en la Europa de la estabilidad en el terreno económico y de la cultura, y el papel que debemos jugar en el mundo y en el G 20». Ante las próximas elecciones europeas y sobre el escepticismo que existe en este tipo de comicios, el ex europarlamentario apunta que «cuando a uno le aprieta la horma del zapato va al Parlamento Europeo y plantea sus problemas. Yo creo que un Parlamento es un foro de toma de decisiones que afectan a nuestra vida cotidiana, desde la calidad de los alimentos, a la protección del medio ambiente o los agricultores, la industria o el empleo juvenil».

