La periodista Mónica Herrero Subías (Barbastro 1975), directora de información del Opus Dei en Roma y profesora de la Universidad de Navarra habló sobre la importancia de la escucha en la dimensión comunicativa de los proyectos de evangelización en la 47 Asamblea anual de delegados de Torreciudad celebrada el fin de semana en la ciudad del Vero. La barbastrense es profesora titular del Departamento de Marketing y Empresas de Comunicación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Máster en Gestión de Medios de Comunicación por la Universidad de Stirling, Escocia (2000), doctora en Comunicación Pública con Premio Extraordinario (2002) y PDG (Programa de Dirección General) por el IESE Business School (2015).

San Josemaría estaría orgulloso de que una paisana ocupara el puesto de directora de la oficina de información del Opus Dei en Roma.
Espero que sí. Yo muchas veces pienso que desde Roma se puede tener acceso a gente de todos los continentes, pero tenía que ser un aragonés el que fundara algo tan universal como el Opus Dei. Me parece que hay muchos elementos de nuestro carácter aragonés: la decisión, la claridad, la transparencia, la determinación, el buen humor, la franqueza de una manera divertida y amable. En Roma me siento todavía más aragonesa.

¿En qué consiste su trabajo?
Está centrado en la comunicación y el gobierno. Tenemos una oficina de relación con los medios que dirige otra persona. Yo estoy en la parte de comunicación institucional, de proyectos, desafíos. Ahora va a haber un congreso general extraordinario con reforma de estatutos que ha pedido el Papa y toda la comunicación de eso requiere mucha reflexión. Y sobre todo también los proyectos que tienen que ver sobre cómo comunicamos mejor un mensaje para la vida de las personas, ese es el desafío.
Y además compagina todo eso con la docencia.
En estos años mi dedicación fundamental es en Roma. Tengo una dedicación reducida en la Universidad y lo compagino como puedo. Para mi trabajo en Roma es muy importante seguir estudiando, que es lo que permite dar profundidad a mi trabajo que por la naturaleza que tiene lo requiere.
¿Cómo ven desde Roma a Barbastro y Torreciudad?
Con mucho afecto y cariño. Gracias a Dios el afecto a san Josemaría es universal. Y en este ambiente decir que eres de Barbastro suscita mucha emoción en la gente.
¿Qué le parece el Papa Francisco como comunicador?
Me parece que es la comunicación de la coherencia de sus comportamientos. Para un director de comunicación es un dolor de cabeza en el sentido [bromea] y eso pasa con algunos líderes, que son tan transparentes y tienen tan claro lo que quieren que escapan a cualquier planificación. Pero me parece que para la sociedad y el mundo en el que vivimos, el estilo de Francisco es un bien inmenso.
En su ponencia habló de identidad, cambio y escucha. ¿Cómo vivrlo en los medios de comunicación?
El medio de comunicación tiene claro para qué está: para contar al mundo lo que pasa y servir a la sociedad. Pero hay que saber que el comportamiento ha cambiado, el usuario que antes sólo leía tu medio ahora tiene acceso a una información que muchas veces no es veraz. Eso exige adaptarnos y conocer el contexto. Tenemos un contexto comunicativo tremendamente contaminado por una desalfabetización mediática muy fuerte. Con una población que cree que algo es verdad porque lo ha visto en Internet y que no identifica las marcas periodísticas. El comportamiento ha de ser coherente con nuestra visión, pero también tener en cuenta el contexto que es nuestro público.
¿Escuchamos a la audiencia o le damos lo queremos?
Esta pregunta en el mundo del entrenamiento está muy presente. A veces hemos considerado a la audiencia como zafia. Pensar en dar a la audiencia lo que quiere es un presupuesto antropológico negativo sobre sobre las posibilidades del ser humano. A lo mejor mucha de la audiencia quiere lo que tu quieres, o quiere algo bueno y nosotros pensamos que es más rentable darle algo no tan bueno. No tengo claro eso, sobre todo si pensamos en rentabilidad a largo plazo.
¿Esta falta de escucha nos aleja de las audiencias?
Sí y ahí es donde pienso que el periodismo local tiene muchas oportunidades para tener una agenda que marquen los ciudadanos y no tanto la agenda política en una crisis de confianza hacia las instituciones. El periodismo tiene un papel muy importante porque puede dar respuesta a los ciudadanos con mayor credibilidad que otros órganos de la sociedad.
¿Cómo ve el periodismo local?
Tiene la oportunidad de dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos conociéndolos de cerca. Con la guerra de Ucrania se está viendo que es muy diferente estar ahí o no. ¿Qué aporta que la veterana corresponsal del diario argentino La Nación Elisabetta Piqué esté en Ucrania? El periodismo de proximidad, contar qué está pasando ahí. El periodismo local es por su propia naturaleza de proximidad y tiene la responsabilidad de serlo de verdad, y que la proximidad marque la agenda.
¿Asistimos a una crisis reputacional en los medios?
Yo no diría que es tan fuerte la crisis de credibilidad de los medios como la contaminación ambiental. La comunicación es un jardín fácil de invadir por voces no autorizadas, pero me parece que hay marcas periodísticas tanto a nivel local como nacional o internacional que siguen dando confianza y seguridad a la audiencia.
¿Qué futuro les augura a los medios tradicionales?
Yo hablaría más que de medios de marcas y cabeceras tradicionales que saben adaptarse a sus contextos y ofrecer a sus audiencias el valor que tienen. Es el ejercicio que hay que hacer ahora.
¿Hay demasiada información y menos análisis?
Una aportación de valor de periodismo, ahora que el ciudadano tiene acceso a las informaciones continuamente, es el análisis. Vivimos en una sociedad que en muchos casos no aguanta los textos largos, pero creo que hay oportunidad para un periodismo más de análisis.
En la proliferación de medios que ha traído Internet, ¿hay sitio para todos?
No. Ha habido muchas fusiones porque es la única manera de permanecer.
¿Cómo ser viables?
Con creatividad. Estamos en un momento desafiante. Llevamos años en los que se ha instalado la gratuidad. Internet ha ido asociado a no pagar, pero nadie pone en duda que hay que pagar por el entretenimiento, pagar por Netflix o Amazon Prime. Veo una solución en la posibilidad de ser un driver, algo que tira hacia el pagar por contenidos también en lo digital. Antes pagabas por tener la prensa y la tele era gratis, ahora es al revés, la gente paga por consumo audiovisual y no por informativo. Me gustaría que el pago por entretenimiento tirara del pago por una información de calidad.


