El Museo Diocesano Barbastro-Monzón ha presentado “Los Cordones de la Victoria”, unos cordones de zapatilla que quieren prolongar la experiencia artística y enlazarla, de forma especial, con el mundo del deporte. Inspirados en la casulla del ajuar funerario de san Ramón, segundo obispo de la entonces Diócesis de Barbastro-Roda, recogen la escritura original en árabe de la casulla del santo.
Para el obispo de Barbastro-Monzón, estos cordones “constituyen un símbolo de los valores de un pueblo milenario con un pastor que supo afianzar la identidad de un pueblo, superando las intrigas, con la virtud y la justicia”.
Estos cordones, tal como explicó la subdirectora del Museo, María Puértolas, son un “símbolo de resistencia y esfuerzo personal, la seña de identidad de un territorio; son patrimonio, arte y cultura, belleza, inclusión cultural, integración y símbolo de la victoria personal”.
Vídeo Promocional
Partiendo de esos valores, el Museo Diocesano Barbastro-Monzón , junto con el Centro de la UNED Barbastro, ha elaborado un material audiovisual promocional en diversos escenarios de Barbastro y Monzón.
En este vídeo han participado algunos deportistas de la zona como: la gimnasta Claudia Casas, el judoka Moussa Macalou, el atleta olímpico Eliseo Martín, la baloncestista Marina Mata, el ciclista Diego Ballesteros y los futbolistas Kike Rausell y Lucas Ardanuy. Juntos, encarnan los valores de esfuerzo y sacrificio que giran alrededor de una afirmación aristotélica: “La victoria más importante es la victoria sobre uno mismo”. Sobre esta reflexión, además, se presentó en el Museo un audiovisual de testimonios que, a los de los deportistas citados, añade las opiniones del entrenador de judo Antonio Clager.
El ajuar funerario de San Ramón
Por otra parte, el tejido del que provienen los cordones es de antes de 1.170, es de samito de seda sin teñir y tiene una banda y galón de tapicería de lino y seda e hilos metálicos realizado en telar de tarjetas es una combinación textil ibérica y piezas de Al Ándalus. En el galón aparece una inscripción en árabe. Es el registro epigráfico más extenso del corpus de tejidos medievales hispano. Se conserva intacta y es perfectamente legible. La inscripción resalta como invocación a la victoria y favor divino por un clérigo asediado.
San Ramón fue un ejemplo de talante conciliador y dialogante, fuerte de espíritu, que supo combatir por la vía del derecho y la razón la violencia que algunos obispos usaban en la época. Su milagro más destacado fue quizá lograr que el rey Alfonso el Batallador se arrepintiera de haber apoyado su expulsión de la sede episcopal, algo que se rememora cada año con el encendido de hogueras en Barbastro, ciudad de la que tuvo que huir entre lágrimas y que cada año, la noche del 20 de junio, recuerda su partida.




