
La primera jornada de regulación del acceso al Salto de Bierge estuvo marcada por la normalidad y por una afluencia modesta de bañistas. Más disuadidos por el descenso de las temperaturas y el viento que por los 2 euros que costaba la entrada o las restricciones que se han implantado este año. Así lo valoran desde el Ayuntamiento de la localidad del Somontano, desde donde aseguran que todavía es pronto para conocer si las medidas adoptadas han surgido el efecto buscado: frenar la masificación, el deterioro del medio ambiente y evitar problemas de seguridad.
El perímetro de acceso al Salto de Bierge ha quedado completamente vallado, lo que extraño a algunos de los bañistas que en su mayoría llegaron desde las provincias de Barcelona, Lérida, Zaragoza y Huesca. Los que conocían las medidas adoptadas este año, concretamente el límite del aforo a 220 personas (más treinta barranquistas) por día, y el pago por 2 euros, las acataron con diversidad de criterio. Incluso hubo algunas personas y familias que decidieron darse la vuelta porque sólo querían permanecer en el entorno idílico de la presa sin bañarse o simplemente se molestaban por la medida ya que como explicaban un grupo de jóvenes de Lérida: «No se puede poner vallas al monte que es de todos. Nosotros no volveremos más».

Otros en cambio aplaudían la iniciativa «ya que ahora estaremos más tranquilos, en un entorno más limpio y seguro y lo recaudado revertirá en el paraje».
La zona de baño está delimitada a partir de tres metros de la presa hacía el río. Queda prohibido bañarse en la poza generada por el salto del agua y al igual que el verano pasado saltar. Una barrera flotante delimita el acceso a la zona de baño. El Ayuntamiento ha decidido acotar esta zona debido a los desprendimiento de roca que se produjeron en el azud y sus inmediaciones.
La mañana se saldó sin mayores incidencias, con una afluencia algo superior a las sesenta personas registradas hasta el mediodía. No hubo ni coches ni autobuses estacionados en la carretera. Aun así la presencia de agentes de la Guardia Civil y de la Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón fue continúa. Y así lo será a lo largo del verano, sobre todo los fines de semana en los que se espera mayor afluencia.
En cuanto a las infraestructuras creadas, el Salto de Bierge cuenta con mejores accesos desde el aparcamiento, zonas de evacuación y servicios. Al final no se ha creado un torno, si no que hay una valla metálica con un contador de visitantes. Cada bañista tiene una pulsera naranja que le da derecho entrar y salir cuantas veces quiera.

Los bañistas más madrugadores fueron una familia de Sardañola del Vallés. «Hemos venido a las 6.00 a pasar el día y bañarnos. Volveremos otra vez cuando el agua esté más caliente», afirmaba Argenis Brito, para quien «se debería cobrar el doble porque es un lugar muy bonito».
En cambio, un grupo de jóvenes de Igualada que se encuentran de vacaciones, mostró su enfado porque «no encontramos lógico que se pueda cobrar en un sitio público cuando el año pasado no se cobraba. Sabemos la polémica que ha habido pero en todos los ríos y sitios habrá problemas si no se vigila. La gente tiene que se consecuente de lo que hace. Si hay normas que multen a quien las incumpla pero que no cobren», afirmaba Chema Cerdán.


