Nuevas estrategias en el tratamiento de la Artrosis. La artrosis es la enfermedad articular más prevalente en nuestro país, precisamente por el aumento de la esperanza de vida y ser inherente al envejecimiento. Pero por fortuna, se puede retrasar al máximo su aparición y una vez se presenta, tratarla.
Cifras preocupantes
Las cifras de población que presenta artrosis son muy preocupantes. Actualmente, se implantan aproximadamente más de 30.000 prótesis de cadera al año en España. De hecho, la Sociedad Española de Reumatología la cataloga como la cuarta causa de discapacidad en el mundo para el año 2020.
En conclusión: tenemos motivos más que suficientes para buscar alternativas a las intervenciones más radicales.
La artrosis no tiene cura y los tratamientos antiinflamatorios solo sirven para aliviar su sintomatología. Cuando existe un desgaste importante del cartílago articular y el dolor es incontrolable, se puede colocar una prótesis que amortigüe el impacto entre los huesos. No obstante, no es la solución definitiva. También se acaban desgastando y en muchas ocasiones es necesario su recambio.
Nuevas estrategias en el tratamiento de la Artrosis
Hoy en día, la combinación de fisioterapia específica, antiinflamatorios no esteroideos (AINES), suplementación condroprotectora y más recientemente, preparados biológicos infiltrados en la articulación guiados por ecografía tales como: plasma rico en plaquetas, ácido hialurónico y células madre, están relegando a un segundo plano la colocación de una prótesis y potenciando al máximo la articulación nativa. Estos últimos preparados biológicos además reducen la dosis de antiinflamatorios necesaria para paliar la clínica de dolor.
Objetivos del tratamiento
La localización más frecuente es la rodilla. Los principales objetivos en el tratamiento de la artrosis son: la reducción del dolor, mejora de la función articular así como de la limitación funcional.
Los objetivos secundarios se centran en frenar su progresión y mejorar la fuerza muscular, con el fin de mejorar la independencia y calidad de vida de los pacientes.
Medidas generales
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Sobrepeso
A destacar la influencia del sobrepeso en la articulación y las alteraciones angulares que provoca en las mismas, fundamentalmente en la rodilla. Y no solo a nivel del desarrollo de artrosis sino en la intensidad de la sintomatología. De ahí, la importancia de un correcto control de peso con unos buenos hábitos dietéticos y actividad física adecuada.
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Ejercicio físico
En los pacientes con artrosis, el dolor y la falta de movilidad provocan atrofia muscular que puede a su vez originar posturas inadecuadas y alteraciones de la marcha. Por tanto, se deben de practicar ejercicios diseñados para mantener el tono muscular y recuperar la movilidad articular. Si no se consigue movilizar la articulación, ésta se vuelve más rígida aumentando por ende el dolor.
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Inyecciones intraarticulares
Tratamiento mínimamente invasivo que se utiliza en el manejo de la artrosis, con más frecuencia en articulaciones de carga como la cadera y la rodilla.
Inyección de corticoide diluido en anestésico
En caso de un dolor agudo de difícil control con medicación oral, una inyección de corticoide diluido en anestésico puede resultar beneficiosa. Los corticoides son unos potentes antiinflamatorios que deben usarse de manera racional y su mal uso puede acelerar el desarrollo de la enfermedad.
Infiltrar Ácido Hialurónico
Existe otra posibilidad de infiltrar Ácido Hialurónico. En el líquido articular de la rodilla existe ácido hialurónico de forma natural. Con el paso de los años en las articulaciones artrósicas, se presenta en menos concentración. Por ello, la infiltración con ácido hialurónico ayuda a lubricar la articulación provocando cierto efecto antiinflamatorios y analgésico.
Además estimula la producción de ácido hialurónico por la propia membrana sinovial de la rodilla. En otras palabras, le da alimento al cartílago y lo protege del desgaste. No obstante, no tiene efecto regenerador, aunque potencie su producción.
Se realiza en una infiltración única de forma ambulatoria cada 9-12 meses aproximadamente. A pesar de que en las primeras 24 puede probarse su efecto, éste es máximo a partir de los 5-10 días y se puede prolongar a lo largo de más de 6 meses.
Esta indicado fundamentalmente en pacientes jóvenes con artrosis leve, en lesiones de rótula o en deportistas como prevención del desgaste articular.
Infiltraciones de Plasma Rico en Plaquetas o PRP
Otro tratamiento biológico novedoso son las infiltraciones de Plasma Rico en Plaquetas (PRP), que aprovechan los beneficios que poseen los factores de crecimiento del plasma de la sangre.
Éstos poseen efectos antiinflamatorios y reparadores sobre los tejidos lesionados. Para preparar estas infiltraciones y aplicar este procedimiento, es necesario extraer una pequeña cantidad de sangre del propio paciente, que variará en función de la zona a tratar.
Una vez extraída la muestra y seleccionado el plasma, se aplica en la articulación lesionada mediante infiltración con el fin de favorecer la reparación de los tejidos articulares lesionados por su potencial efecto regenerador.
Tratamiento
El programa de tratamiento se realiza en tres infiltraciones sucesivas con una separación de una semana entre ellas. La inyección no es dolorosa por lo que no es necesaria la administración previa de ningún anestésico local. En la mayoría de los pacientes, su efecto no se evidencia hasta pasadas unas semanas de tratamiento.
El “plasma”, como se conoce popularmente, no es un tratamiento milagroso y su eficacia se ve aumentada si se combina con ejercicios que mejoren la fuerza y la elasticidad de la articulación. Así como con una reducción del peso corporal para evitar la sobrecarga. Además, puesto que se extrae de la sangre del propio paciente, no provoca reacciones alérgicas ni enfermedades infecciosas.
Es posible su utilización en lesiones musculares graves que presenten hematoma en el músculo.
Estudios realizados (metaanálisis), concluyen que el plasma rico en plaquetas ofrece ventajas en el tratamiento conservador de la artrosis. Esto incluye el alivio del dolor a largo plazo y la mejora de la funcionalidad.
Incluso en los últimos años, se han publicado trabajos que señalan una mayor eficacia del uso de PRP frente al ácido hialurónico. De hecho, en un estudio español que se realizó sobre 60 pacientes con artrosis de rodilla durante cinco semanas, se comparó el efecto de ambos componentes, observándose una mejoría superior en el caso de los PRP.
El Plasma Rico en Plaquetas o PRP es una novedosa herramienta del tratamiento que ha cobrado importancia en los últimos años debido a su éxito terapéutico en deportistas de élite.
Famosos jugadores profesionales de fútbol americano, Tiger Woods o el mismo Rafa Nadal deben, en parte, sus «milagrosas» recuperaciones deportivas al empleo de este enigmático tratamiento bautizado como «fenómeno PRP».
Indicación terapéutica
Su indicación terapéutica comprende eminentemente las tendinitis crónicas, y también se está indicando con éxito en múltiples dolencias, entre ellas, la artrosis. Su bajo coste, su fácil manejo y su aparente inocuidad hacen del PRP una alternativa terapéutica al tratamiento de las tendinitis crónicas y la artrosis.
Destaca su beneficioso efecto en la epicondilitis y la artrosis de rodilla, que radica en reactivar la curación, acortar los tiempos de recuperación y disminuir el dolor. Además de su efecto antiinflamatorio, es activador de procesos regenerativos a nivel molecular.
No contiene células madre y sino una serie de proteínas y moléculas que señalizan la activación de otras moléculas que intervienen en el proceso de regeneración de los tejidos. Tiene su indicación en la artrosis moderada-grave.
Células madre
Es importante no confundir la infiltración de Plasma Rico en Plaquetas con células madre. Para la obtención de estas últimas, se necesita una mini liposucción de la propia grasa abdominal del paciente. Se realiza en quirófano con anestesia local o general, sin necesidad de ingreso.
Suelen indicarse en artrosis moderadas-graves, con importante limitación funcional y dolor.
Las células madre poseen un efecto antiinflamatorio y activación de procesos regenerativos a nivel molecular y celular. No obstante, todavía no se tiene suficiente evidencia y son necesarios mayores estudios.
Protocolo personalizado
En función de la patología, se establece un protocolo personalizado: por ejemplo, en lesiones de rodilla la media suele ser de 3 inyecciones con una frecuencia de entre 1 y 2 semanas. Para lograr una mayor precisión en la localización de la lesión así como en los resultados posteriores, se suele realizar mediante ecografía.
Cirugía
Y ante el fracaso de los tratamientos anteriores, como último recurso, se plantea la opción quirúrgica, sobre todo, cuando el paciente experimente un dolor incontrolable o incapacidad funcional diaria que afecta a su calidad de vida. En estos casos el tratamiento más efectivo es realizar un reemplazo de la articulación desgastada por una prótesis total de rodilla o de cadera.
Los resultados a largo plazo son favorables, con una supervivencia a 20 años en el 90% de los casos.




