Hace algunas semanas, una mujer de avanzada edad que caminaba por la acera de la calle Argensola, unos metros más arriba de la plaza del Mercado, fue golpeada por el retrovisor de un camión de reparto. A causa del fuerte impacto, la anciana cayó al suelo y tuvo que ser auxiliada por unos transeúntes que paseaban por la calle. Del dramatismo de la escena se recuerdan los gritos desesperados de la mujer y el susto que casi le cuesta la vida.
Este percance no ha sido el accidente más grave en el que se ha visto envuelto un peatón últimamente. Una empleada de un establecimiento de hostelería de la plaza del Mercado fue arrollada por un vehículo a gran velocidad cuando se disponía a servir las mesas de la terraza. Arrastrada calle abajo unos metros, el coche se dio a la fuga dejando malherida a la empleada.
A estos accidentes se suman los numerosos sobresaltos provocados por los despistes de los conductores, los momentos de tensión cuando algún niño jugando se acerca despreocupadamente a la vía, la incomodidad de las personas que intentan disfrutar de un rato agradable en los locales de ocio y las constantes demostraciones de estupidez de quienes pisan el acelerador a fondo para “hacerse notar”.
Estos conductores imprudentes muestran una conducta negligente al saltarse las normas de circulación y poner en riesgo a las personas. Sin embargo, también existe una dejación de responsabilidad por parte del ayuntamiento, que consiente estos comportamientos peligrosos sin tomar medidas. Estas actitudes incívicas se repiten constantemente en muchas calles del centro de la ciudad ante la indiferencia de la policía local.
La calle Argensola es una vía céntrica, relativamente estrecha, sin aceras funcionales y, por encima de todo, una calle peatonal, aunque circulen todo tipo de vehículos. La gente camina por el medio de la calle en uno y otro sentido, y solamente se refugian a los lados si se ven obligados a hacerlo. Esta ocupación de la vía por el peatón es la norma a determinadas horas del día.
Es necesario buscar una solución a la peligrosidad de la calle Argensola. Todos los accidentes ocurridos en esta vía comparten dos factores en común: la velocidad excesiva con la que circulan todo tipo de vehículos, incluidos los patinetes eléctricos, y la estrechez de las aceras en todos los tramos de la vía, tanto en sentido a la plaza de la Constitución como hacia la plaza de la Diputación.
Velar por la seguridad del ciudadano es la primera responsabilidad de la política municipal. Mirar hacia otro lado, en este y otros asuntos relacionados con la convivencia, es sinónimo de impunidad en el presente y de tragedia en el futuro.



4 comentarios
Tienes toda la razón, ésa calle debería ser peatonal
Todos pensamos que esa calle si o sí debería ser peatonal, el ancho de la acera es ridículo, intentar pasar con un carro o silla de ruedas es casi imposible. Por otro lado totalmente de acuerdo en la pasividad de la policía local, eso sí, si por accidente te metes en la calle de la UNED (calle en obras,con la valla apartada a un lado el primer día, la entrada no estaba cortada de forma clara) te enfrentas casi a violencia policial (gritos y amenazas de un policía local). Todo bastante mejorable
Jamás he visto un coche a más velocidad dentro del casco que uno azul claro, precisamente por esta misma calle. Me subí a la acera, tome’ nota de la matrícula y lo denuncié ( era un rumano….) Eso ocurrió hace unos doce años.
Presentar denuncias particulares es una opción, pues no podemos esperar que haya un policía en cada espacio y en cada momento.
Tienes toda la razón, ésa calle debería ser peatonal