La periodista y escritora Pilar Clau presentaba en el Espacio del Vino de la Denominación de Origen Protegida Somontano en un acto organizado por Librería Ibor su última obra literaria y primera de poesía “Mujer de otoño”.
En este nuevo libro, lleno de vida y de poesía, Pilar tiene un poema que se llama “Palabras”. Las palabras son maravillosas y Pilar, si la leen o/y la conocen, también lo es.
Su vida desde niña, cuando escribía las felicitaciones de Navidad que sus padres enviarían después a sus familiares y seres más queridos, ha estado unida a las palabras y a múltiples creaciones y juegos con ellas. Desde entonces hasta hoy estudió Filología Hispánica, ha sido periodista en agencias y medios de comunicación (a fecha de hoy, tiene una columna de opinión todos los viernes en el periódico Heraldo de Aragón), responsable de comunicación de eventos e instituciones y profesora de comunicación, protocolo y organización de eventos. Desde esas experiencias y las propias personales dio el paso a crear preciosas obras literarias. Primero en prosa, ahora en poesía.
Pilar Clau es la creatividad e ingenio de las palabras y, además, es pura luz.
En esta obra de poesía se define como “mujer de otoño”, entre otras razones, como ella misma dice, porque en esa estación nació. En mi opinión, ella es una mujer eterna, atemporal, que brilla en todas las estaciones por el color y la alegría de la primavera, la energía y vitalidad del verano y el romanticismo o el hogar acogedor del invierno pero cierto es que la belleza, la paz, la calidez y los tonos multicolor del otoño también son ella y a ella vemos en todos y cada uno de los poemas del libro. En ellos está su alma pero también la esencia de la vida y de lo que realmente vale la pena de nuestra existencia.
Todo un ejemplo de lo que significa profundizar en el propio mundo interior y, tras superar todo tipo de obstáculos, emprender el verdadero rumbo de nuestro ser de forma honesta y valiente.
Es un íntimo y personal recorrido vital en el que se deconstruye lo vivido para descifrar los aprendizajes y sabiduría que los acontecimientos nos regalan. Un camino que es suyo pero que se convierte en el camino del lector que, muchas veces, puede ver reflejado su propio mundo interior.
“Mujer de otoño”
Es, lo decía la autora en la presentación del libro en Barbastro, “un propósito, un pacto de futuro conmigo misma y con la tierra sellado con versos”. Una rica diversidad de poemas que van desde juegos (literales) de las palabras que hacen cabriolas y piruetas, pasando por otros que crean nuevos significados a palabras y conceptos que todos conocemos y sorprendentes e interesantes perspectivas de vivencias personales que nos recuerdan que todos los hechos tienen múltiples puntos de vista. Otros son ejemplo de la más pura, clásica y conmovedora poesía y los hay también inspirados en su tierra, este Somontano que todos compartimos, o las personas a las que quiere. Son, en realidad, pura inspiración.


