Eugenio Cuesta Igiel.
En política, como en cualquier otra actividad humana, es posible que no haya corrupción por parte de todas aquellas personas que las practican pero, vistos todos los acontecimientos que el lector recuerde (a nivel nacional o local), a buen seguro que unos cuantos si le vienen a la memoria. Algunos más lejanos que otros en el tiempo pero, de ninguna manera, alguien que se dedica a ejercer de político, debería dejarse tentar por los beneficios del poder. Si tenemos en cuenta que el político debe actuar de un modo altruista y a la vez vocacional, no es nada comprensible que tantos como conocemos, se aferren a su puesto. Cambiar de Cartera de los ministros, así como las Concejalías en los Ayuntamientos, nos indica que igual valen para un roto que para un descosido.
Me indigna comprobar cómo en Cataluña, un maestro percibe unos 1.400 euros y un médico unos 1.600 euros y ambos han pasado por la universidad unos años y, una oposición, cuando menos, para acceder a sus puestos de la Administración y, un simple diputado percibe 4.200 euros sin el mayor requisito que el de pertenecer a un partido político que ha conseguido los suficientes votos en las urnas o se a asociado con uno de los vencedores, que a la larga, también vencen. Lo digo por los beneficios del ganador. ¿Qué mérito tienen los políticos que sin la cualificación suficiente optan a un sueldo a cual no igualan con su desempeño público?
Si a todo esto, tenemos en cuenta la desconfianza generada en la mayor parte de la ciudadanía de los políticos que en los últimos años han gobernado nuestra Nación, cabe pensar, desde mi punto de vista, en una privatización del Gobierno. Es decir, sacar a concurso la dirección de esta empresa (España) y el mejor postor que la gobierne con todas sus consecuencias porque, a pesar de que se den todo tipo de ayudas sociales (razonadas y necesitadas), estoy seguro que nuestra Nación sería solvente en todos lo ámbitos. Dicha gestora, por supuesto, debería estar controlada, y muy de cerca, por los políticos o siglas que aún no han metido la mano en la caja. Ahora me viene sólo a la memoria Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, aunque un representante de cada partido político sería lo más razonable, pero sólo para controlar, no para chanchullar. Y si cambiase la Ley Electoral cuánto mejor nos iría, a ver por qué no se puede votar libremente a cualquier Partido del Pais.
Una Gestora que presentase cuentas y, si obtiene beneficios para esa empresa, mejor para ellos, ya que estamos en una sociedad capitalista en la que todos vamos a generarnos beneficios propios, se enarbole la bandera que sea. O acaso conocemos a algún socialista o comunista que entregue lo que le sobra a causas humanitarias? Ya no digamos lo que no le sobra. Todos los que conozco que son de ese pensamiento, tienen ahorros en el banco para el día de mañana, no los entregan a los necesitados para igualar las clases sociales.
Y para acabar, me gustaría plasmar una frase que ya ha ocupado otras cartas de reflexión:
SUELDO BASE PARA LOS POLÍTICOS, Y SI NO LLEGAN…
QUE TRABAJEN.

