Una vez superados los trámites de acogida con entrevistas individualizadas a los primeros veinte beneficiarios del Centro «Hermano Isidoro», por fin ha llegado el día en que pueden acceder al Economato Social.
Era muy grande la expectación generada en la sesión informativa de presentación, en la que los usuarios expusieron sus necesidades, dudas y esperanzas sobre el nuevo proyecto que acaban de poner en marcha los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca.
En aquella primera visita a las dependencias del economato, mientras voluntarios y trabajadores se apresuraban a colocar en las estanterías los productos de alimentación y de higiene, los beneficiarios pudieron conocer de primera mano todas las posibilidades que ofrecían las instalaciones. Hoy las estanterías ya están repletas de productos, y los voluntarios, trabajadores y hermanos del Centro «Hermano Isidoro» están esperando con una sonrisa a los nuevos «clientes».
La impresión general de los beneficiarios está siendo de agrado y de sorpresa por poder comprobar que no se trata tan solo de un supermercado, ya que es ante todo un proyecto educativo con profesionales nutricionistas de referencia, ya que colabora la Universidad de Zaragoza y la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios (Feaccu), quienes orientarán sobre cómo realizar menús semanales más saludables y más eficientes para la economía familiar.
Tras el primer contacto de esta semana ya conocen personalmente a los orientadores, psicólogos o asistentes jurídicos que les ayudarán en sus itinerarios de inserción sociolaboral. Además se están familiarizando con los espacios destinados a los servicios de dispensario médico que abrirá dos días por semana, las aulas de la escuela de padres y la de formación, dotada con equipos informáticos.
Estos espacios son fundamentales, sobre todo el aula de formación, que va a ser uno de los pilares básicos para la inserción sociolaboral de los usuarios, ya que está prevista la programación de distintos cursos de atención sociosanitaria, con prácticas en la Casa Familiar San Lorenzo, que Cruz Blanca tiene en Huesca; además están previstos cursos de limpieza industrial o de atención al cliente, así como talleres de habilidades sociales, de capacitación informática, alfabetización y preparación para la obtención del graduado en ESO, entre otros.
En estas primeras jornadas, las principales dudas están surgiendo por el empleo de las tarjetas, que son de uso personal e intransferible y cuya validez es temporal, al ser susceptible de cambios la situación personal de los beneficiarios. Esta tarjeta se carga con un número de puntos variable según los ingresos familiares. Estos puntos equivalen a euros y los precios de los productos se corresponden con los del mercado, para que la situación sea igual a la economía doméstica, contribuyendo así al proyecto educativo.
Los puntos pueden gastarse a lo largo del mes en los productos que consideren oportunos los usuarios, sin embargo una vez consumido el saldo no se puede comprar hasta el mes siguiente. Al cabo de este tiempo, los comprobantes de compra serán revisados por el equipo de nutricionistas para evaluar si es proporcionada a la unidad familiar y adecuada para una dieta equilibrada.
La puesta en marcha del economato no habría sido posible sin la colaboración de empresas como Ecomputer y Simply, además de donaciones personales y de otras contribuciones como la de Decathlon o Cabrero e hijos. A todos ellos nuestro sincero agradecimiento porque sin su apoyo este proyecto no podría llevarse a cabo.




