El vigente Campeón del Mundo en 4 x 400 con la selección de Bélgica, Christian Iguacel, nacido en Barbastro hace 28 años y con abuelos paternos en Naval, disfrutó de su primera participación en unos Juegos Olímpicos en París con un cierto sabor agridulce, ya que pese a estar convocado por su país de residencia, no fue convocado para la carrera de relevos mixta y masculina.
Una injusta decisión ya que Iguacel había conseguido el título de Campeón Mundial en abril al vencer a la todopoderosa EE.UU. y además llegaba en un excelente estado de forma. Bélgica acabo cuarta en ambas pruebas. “Yo estuve animando al equipo en la grada. El seleccionador decidió no ponerme. Es difícil decir qué hubiera pasado si hubiera corrido, pero por mi estado de forma hubiera bajado algunas décimas, pero entre el cuarto puesto y el bronce ha habido una gran diferencia. Yo estaba en plena forma, muy bien y con ganas y da un poco de rabia, pero son decisiones del seleccionador. Estamos para sacar el máximo y los perfiles más aptos los decide el seleccionador”, explica.
La experiencia de Christian Iguacel en sus primeras Olimpiadas
De la experiencia, Iguacel se queda con la Villa Olímpica, “una ciudad solo para atletas con edificios para cada país. Todos con el mismo objetivo de sacar lo máximo y disfrutar también todo lo posible y las gradas llenas en cualquier sesión y de cualquier deporte. Ese ambiente de las gradas es una de las sensaciones que me llevo, fue muy espectacular”.
A finales de agosto, y sin apenas descanso, Cristian ya preparó un miting internacional antes de sus vacaciones que disfrutará en el pueblo de su padre Javierre Latre de Bielsa y también visitará a sus abuelos en Naval.
Tras París, su aspiración es ir a por Los Ángeles 2028: “Siempre tiene que aguantar cabeza y cuerpo, pero me gustaría llegar, aunque el futuro es imprevisible”.





