Barbastro, en la comarca del Somontano de Barbastro (Huesca), celebró en la noche del martes 31 de marzo de 2026 la Procesión de las Lágrimas de María, organizada por la Cofradía del Descendimiento, con salida a las 22.00 horas desde la Plaza Palacio, presidida por el obispo Ángel Javier Pérez Pueyo y marcada por el rezo, el silencio, la participación de numerosos asistentes y la nueva corona que lució la Virgen de la Piedad.
La procesión comenzó en la Plaza Palacio, a los pies de la Santa Iglesia Catedral, donde se rezaron las tres Lágrimas de María en un ambiente de recogimiento, interrumpido solo por el leve toque de tambores y bombos de la cofradía. Tras ese momento inicial, se interpretó una jota que dio paso al cortejo procesional.
Una procesión presidida por el obispo
La procesión estuvo presidida por el obispo de la diócesis, Ángel Javier Pérez Pueyo, acompañado por el presidente de la Cofradía del Descendimiento y por sacerdotes de la Unidad Pastoral de Barbastro.
También participó una representación de la Cofradía de la Piedad de Monzón, que se sumó a este acto del Martes Santo en Barbastro.
El paso de La Piedad y la nueva corona de la Virgen
El centro de la procesión volvió a ser el paso de La Piedad, escena que representa a la Virgen María sosteniendo el cuerpo sin vida de su Hijo.
La imagen, portada a hombros principalmente por mujeres, recorrió la calle Palacio, la plaza de la Constitución, la calle Academia Cerbuna, el paseo del Coso y la plaza de Aragón antes de regresar al templo catedralicio.
Como novedad de esta edición de 2026, la Virgen de la Piedad lució una nueva corona.
El rezo de las Lágrimas y las jotas
El rezo de las Lágrimas volvió a abrir la procesión en la Plaza Palacio. Este gesto se simboliza mediante los faroles que acompañan al paso de La Piedad.
Uno de los momentos más intensos se vivió en el entorno del paseo del Coso y la plaza de Aragón, donde, tras el acto de oración, se interpretó una segunda jota.
Público a lo largo de todo el recorrido
La procesión contó con una destacada presencia de público a lo largo de todo el recorrido, que acompañó en silencio y con respeto cada uno de los momentos del acto.
La Misa de Consagración de los Óleos
Previamente, a las 19.00 horas, la Catedral acogió la solemne Misa de Consagración de los Óleos, presidida también por el obispo.




