Cada día es más alarmante el progresivo número de niños con dificultades en el aprendizaje de la lectura y escritura. ¿Es que hoy es más difícil aprender a leer y escribir que lo que era hace unos años?
Como profesora terapeuta pienso que existe un porcentaje muy grande de niños que encuentran dificultades transitorias o permanentes en el aprendizaje de la lecto-escritura. Si un alumno no aprende al ritmo de los demás compañeros, le condiciona para poder pasar de curso y tiene que optar entre “repetir” o ir “a la cola”.
Un niño debe abordar el aprendizaje de la lectura y escritura en las siguientes circunstancias:
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Cuando ha alcanzado una madurez psicológica y evolutiva suficiente.
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Cuando tiene un desarrollo amplio de la lengua hablada.
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Cuando su lateralidad está fijada.
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Cuando su orientación temporo-espacial está estructurada.
La madurez está en función de los mecanismos de aprendizaje, pero también de sus circunstancias. El niño tiene muchos resortes para “aparentar” que sigue un aprendizaje, a veces llega un día en el que aparecen lagunas, impidiendo el avance en aspectos en los que nadie pensaba. El alumno ha llegado a 2º, 3º de Primaria, lee mecánicamente, pero su lectura no es comprensiva y esto hace que vaya mal en todo, sus razonamientos empiezan a fallar.
Ante los niños que presentan alguna dificultad en la lecto-escritura y antes de empezar la reeducación es importante reunir todos los datos posibles: exámenes neurológicos, exámenes psicológicos y exámenes pedagógicos. Según los resultados obtenidos se establecerá un programa de reeducación individualizada.


