Los vecinos de Salas Altas rindieron un emotivo homenaje a uno de los grandes de la jota aragonesa, el cantador de Pozán de Vero Joaquín Campodarve. Su voz recia y su ingenio hecho coplas se ha podido oir durante la segunda mitad del siglo XX por prácticamente todos los pueblos del Somontano y también del Alto Aragón en las rondas a las que acudía con su maestro Vicente Cambra, cantador Morilla, y después con su discípulo Paco Lasierra ‘el chato’.
Campodarve ha pasado a la historia de la jota por ser uno de los máximos exponentes de este género, la jota de ronda, que animaba las fiestas de las poblaciones altoaragonesas. Asimismo en el Somontano ha mantenido viva esta tradición musical y en algunas localidades, como es el caso de Salas Altas, contribuyó a su recuperación. Por ello, el Grupo de Estudios de Salas Altas decidió rendirle un homenaje que tuvo lugar el pasado 2 de febrero, festividad de La Candelera, patrona de la población.
El homenaje contó con la presencia del obispo de la diócesis Barbastro – Monzón, Alfonso Milián, que ofició la eucaristía por la patrona, así como de los alcaldes de varias localidades del Somontano como Barbastro, Estadilla, Pozán de Vero, Salas Bajas y Salas Altas y Azlor, donde Campodarve ha rondado.
Ante la plaza Mayor repleta de público, el presidente del Grupo de Estudios de Salas Altas, Miguel Ángel Lisa, glosó la semblanza de Campodarve y le agradeció su activa participación en la recuperación de la ronda de esta población. El pasado 2 de febrero se conmemoraban los 56 años de la primera visita de Campodarve como jotero rondador a Salas Altas. En aquella ocasión, fueron a buscarle hasta Pozán de Vero los mayorales de Salas Altas y tras rondar casa por casa, el jotero cobró 75 pesetas. Con el paso del tiempo, esta ronda fue decayendo y dejó de celebrarse hasta que en el año 2000 a iniciativa de la asociación de mujeres se decidió recuperarla. En aquella ocasión, Campodarve volvió a visitar Salas Altas con sus coplas.
Once años después, Campodarve volvió a rondar pero en esta ocasión de una forma más solemne. Acompañado por sus discípulos Paco Lasierra y Javier Badules, que garantizan el futuro de este género, el cantador de Pozán de Vero entonó con los sones de su habitual rondalla Aires Monegrinos jotas a la virgen de la Candelera y a los vecinos de Salas Altas.
Como agradecimiento, la localidad le obsequió además de con su cariño y respeto con el ‘oro de Salas Altas’, el aceite de oliva virgen extra elaborado por la almazara La Unión, así como con todas las publicaciones del Grupo de Estudios, que trabaja en la recuperación de tradiciones y el folclore local.




