El Salinar de Naval vive una nueva temporada de baños en un entorno singular del Somontano. Sus instalaciones combinan el uso tradicional de la sal con una propuesta de ocio, descanso y cuidado de la piel que atrae cada verano a miles de visitantes.
La temporada comenzó el 23 de mayo y se mantendrá abierta de forma ininterrumpida hasta el 13 de septiembre.
En este espacio, que el año pasado recibió a unas 17.000 personas, hablamos con Héctor Jiménez, responsable del Salinar de Naval, sobre el funcionamiento del verano, las características de las piscinas y el valor de una sal natural que también se comercializa al público.

¿Héctor, qué tal está funcionando el verano?
Bien, la verdad es que no tenemos queja. Ha hecho mucho calor; de hecho, no esperábamos tanto calor, pero muy bien. No llueve, así que de cara a nosotros, bien.
Para quien no conozca el Salinar de Naval, aunque es difícil porque el año pasado vinieron 17.000 personas, ¿Qué podríamos decir de él?
Sí, un lugar terapéutico y también de ocio. Diría incluso de cuidado de la piel. No hace falta, de todos modos tener ningún problema; hay gente que simplemente se quiere cuidar, relajarse, y viene aquí.
Además, son unas instalaciones milenarias. Es una mezcla de historia, ocio y salud.
¿Dónde se puede la sal que cultiváis aquí artesanalmente?
Se puede encontrar en muchos sitios: en Barbastro, en Huesca, en Zaragoza, en Torla, en Broto, en Aínsa… La verdad es que estamos contentos con la aceptación que tiene.
¿Es una sal gourmet?
Sí, eso es. Tenemos que distinguirnos y creo que hace años no se era consciente del tesoro que tenemos al contar con una sal natural, sin microplásticos y sin nada. Ahora la gente le da valor a eso.
Cuéntanos un poco en qué consisten las instalaciones. Tenéis un bar para comer y cinco piscinas.
Eso es. Tenemos bar con menú diario, que además está muy bueno, y cinco piscinas.
En dos se entra poco a poco en profundidad. Hay una en medio que llega a la cintura y arriba están las de los valientes, que tienen dos metros y quince centímetros de profundidad. Ahí no se hace pie y da mucha más sensación.
Vemos también vecinos de Peraltilla bañándose.
Sí, la verdad es que cada vez viene más gente de aquí cerca y estamos muy contentos con eso.
¿Cuál es el horario y la disponibilidad? Porque tenéis aforo limitado.
Sí, tenemos aforo limitado, más que nada para evitar aglomeraciones y masificaciones. Consideramos que esto no tiene que ser un turismo así.
El horario es de 11 de la mañana a 8 de la tarde y estaremos hasta el 13 de septiembre.
¿Cuál es el aforo?
El aforo es de 350 personas.
¿Y los precios y bonos?
El precio es de 15 euros para todo el día. El bono cuesta 62,50 euros e incluye cinco baños. Además, no hace falta gastarlos todos este verano; si a alguien le queda algún baño, lo puede utilizar más adelante.
También tenéis zona de picnic y la gente puede traer comida.
Si. Tenemos sombra por todo el espacio y hamacas.
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El Salinar de Naval es uno de los espacios más singulares del Somontano. Su atractivo no se limita al baño, conserva la memoria de un oficio ligado durante siglos a la vida de Naval y mantiene vivo un paisaje de eras, pozas y cristalización de sal que forma parte de la identidad del municipio.
Hoy, ese patrimonio salinero convive con una propuesta turística basada en el descanso, el cuidado de la piel y el contacto con un entorno natural diferente. Entre la historia, la salud y el ocio, el Salinar de Naval se ha consolidado como una de las experiencias más reconocibles del verano en la comarca.

