Esta Nochevieja volví a disfrutar de un especial que me recordaba canciones de la infancia. Una de ellas, muy antigua, resumía en tres palabras las cosas más importantes de una vida: Salud, Dinero y Amor.
Este es, pensé, el dilema de este duro año 2020. Ha habido mucho debate, ha habido muchos argumentos enfrentados y algún que otro insulto. Desde una óptica deliberadamente apolítica cabe preguntarse – ¿Economía o salud?, Salud o economía?.
Desde el comienzo de la gran pesadilla vivida en torno a la pandemia hemos sido bombardeados como nunca por un exceso de información y desinformación en forma de bulos. Evidencias que aparecían muy claras para algunos, no lo eran para otros, que veían muy evidente una solución opuesta. Quizá la palabra del año debiera haber sido: -Polarización .
Más que nunca, o eras amigo o enemigo, progre o facha, blanco o negro, eras muy seguidor o denostabas a Fernando Simón.
Durante el encierro de marzo, comencé a escuchar a este señor, y confieso, a pesar de las noticias terribles y los datos malísimos, de él se desprendía siempre algún dato positivo. Parece que relativizaba el mal fario, y no todo era tan nefasto como pudiera parecer.
En aquel desdichado 14 de marzo ya se le echó en cara que hubiera minimizado el peligro de las manifestaciones de Madrid e incluso de la tasa de contagios que íbamos a sufrir.
Para algunos, esta tibieza le delató y estaba condenado a ser un frívolo, a no haber adivinado lo que venía y a no ser otra cosa que un muñeco de carnaval que en cualquier momento podía ser quemado en la plaza pública.
Sin embargo, en cada intervención en televisión, junto a sus compañeros policías, militares y demás funcionarios, el drama se me volvía un poco más superable, más esperanzador aquel horizonte al que se sumaban cada jornada más muertes.
Para mí pudiera ser el personaje del año.
Pero, resumiendo, como si fuera un dilema contravenido y a la vez una solución lo mires como lo mires, ¿Qué había que privilegiar? , la salud o la economía?.
Mientras unos defendían salvar de la ruina a las empresas otros protagonistas muy sacrificados a la vez que diana del contagio, los sanitarios, lo daban todo y se esforzaban en señalar al confinamiento como la llave para evitar contagios y muertes.
Y entre tanta polarización ¿qué podíamos tomar como camino a seguir …?
En el título de la canción creo que está la solución según la disposición de las palabras.
¡Salud que haya…! , hemos deseado unos y otros este año nuevo.
Porque sin salud, ni hay economía que valga ni se puede compensar su ausencia aunque sea llenándonos de amor.
Y todo esto, ¿sabéis por qué…? , pues quizá porque como dice el refrán: “-Mientras hay vida, hay esperanza”.
Salud amigos.




