“Si me matan, qué escribirás sobre mí?”, se preguntaba Ahmed Abu Aziz corresponsal en Gaza del medio de comunicación Middle East Eye, asesinado junto a cinco periodistas palestinos en un doble bombardeo del hospital Nasser por el ejército israelí, ascendiendo el número de periodistas muertos desde el inicio del conflicto en octubre de 2023 a más de 200, según las cifras de diferentes organizaciones.
Con la entrada vetada a los medios internacionales, los periodistas locales que consiguen mantenerse con vida son los únicos testigos sobre el terreno en Gaza. Sus historias de resiliencia ponen en evidencia el valor de un oficio que, a menudo, se basa en presenciar y dar voz al sufrimiento ajeno en primera persona. La pregunta que se hacía Abu Aziz va mucho más allá de su propia historia personal: es un llamamiento a la solidaridad periodística que debería haber sido siempre el fundamento de esta profesión. Las historias de todos los periodistas asesinados sobre el terreno tendrían que ser eternas y es responsabilidad de esta profesión garantizar su memoria.
El día 1 de septiembre, siguiendo el llamamiento global de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y Avaaz, cientos de medios de comunicación de alrededor de cincuenta países se han movilizado para condenar las muertes de sus colegas y en solidaridad con los valiente periodistas que se mantienen informando desde Gaza, en un entorno de lo más hostil y peligroso. Según declaraciones de la directora regional del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, según las siglas en inglés), Sara Qudah, “Israel está asesinando a los mensajeros”.
Lo explica haciendo referencia a la muerte de cuatro trabajadores del medio de comunicación Al Jazeera y dos periodistas independientes durante un bombardeo intencionado contra un campamento usado por los medios cerca del hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza. En un comunicado, el ejército de Israel justificó el ataque, acusando a los periodistas de ser los líderes de una célula de Hamas. Pero CPJ recuerda que Israel acumula un largo historial de acusar a los profesionales de la información de ser terroristas sin proporcionar ningún tipo de pruebas creíbles. “Israel exterminó a un equipo de noticias al completo sin afirmar que ninguno de los otros periodistas fueran terroristas. Eso es un asesinato. Simple y llanamente”, insiste Qudah.
Las imágenes de las cámaras de fotos que pertenecían a los periodistas asesinados y que sus compañeros encuentran entre los escombros, ensangrentadas y aparentemente intactas, se convierten también en profundos objetos para la reflexión de una profesión que durante las últimas décadas no ha hecho más que verse amenazada por los avances tecnológicos, las redes sociales y la desinformación, también en sistemas democráticos.
“Le hablo al mundo sobre la hambruna y el cansancio extremo de la gente y a veces siento la urgencia de hablar sobre mí. Yo también estoy hambriento”, recuerda el periodista independiente informando desde Gaza, Ahmed Jalal, en una publicación en el instagram de la BBC. El certamen de fotografía World Press Photo, cumple esta año su 70 aniversario y lo celebra con la exposición itinerante ‘What have we done?’ (¿Qué hemos hecho?). Conscientes de que el mismo nombre de la organización ‘World’ ‘Press’ ‘Photo’ llama a la reflexión pues son tres palabras (mundo, prensa y foto) que también han variado su significado en el contexto del mundo actual, la exposición quiere invitar a reflexionar sobre cómo las imágenes construyen significado y son un medio para contar historias a través de las fotos de archivo de la organización.
“He utilizado sus nombres para que no los devore el olvido”. Así concluye el periodista, docente e investigador canario, Carlos Ruiz, en su concisa nota del autor que abre su primera novela, ‘Retrato del fin del mundo’ (Editorial ALBA, 2024). En ella personajes y hechos reales se entrelazan para dar forma a una novela histórica que relata los meses previos al golpe militar de Franco en la isla de La Palma. Al lado de la nota del autor aparece una foto auténtica en blanco y negro, que gracias a Ruiz ha conseguido sobrevivir el paso del tiempo y el olvido para tomar una nueva dimensión, 88 años después de que fuera capturada. En ella aparecen los anarquistas Margarita Rocha Marta y Néstor Mendoza Santos recién casados in articulo mortis, posando en el campo de concentración de Fyffes en Tenerife pocas horas antes de que Néstor fuese fusilado. Para Néstor, según cuenta la novela, con esa foto ambos conseguirían ser eternos.
“Lo actual es lo que del pasado queda en el presente y va al futuro. Y ¿no es lo mismo que lo eterno?”, se pregunta Miguel de Unamuno en el prólogo de su libro ‘Romancero del Destierro’, mientras reflexiona sobre el concepto de actualidad política, que para el escritor es una forma de “eternidad histórica”.
Ochenta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y 50 años después de la democracia en España, entendemos mejor que nunca el valor para el presente de esas historias que cayeron en el olvido y de los testimonios fotográficos que aguardan en archivos europeos con nombres y documentos sobre la represión que sufrieron todos aquellos que se opusieron al fascismo.“La literatura, hable del tiempo del que hable, si es literatura, habla siempre del presente”, sentenciaba Ruiz en noviembre de 2024 durante la presentación de su libro en el festival de novela histórica de Tacoronte, en la isla de Tenerife.
Enlace The Guardian con la lista de todos los periodistas muertos en Gaza: https://www.theguardian.com/global-development/ng-interactive/2025/sep/01/israel-gaza-war-media-palestinian-journalists-killed-cpj
Llamamiento reporteros sin fronteras: https://rsf-es.org/24790-2/


