La historia del acuartelamiento ‘General Ricardos’ se gesta en 1918 cuando a raíz de una reorganización militar en España el Ayuntamiento solicitó ser una de las nuevas unidades que se crearon en el país y contar de esta forma con un nuevo cuartel. Un grupo de prohombres locales compraron la finca ‘El Cantarigal’ y el Ayuntamiento la donó en 1919 al Ramo de la Guerra.
El 16 de enero de 1921 se colocaba la primera piedra y las obras finalizaron en 1928. La primera unidad miliar que lo ocupó fue el regimiento 10 de artillera ligera y la última a su cierre en 1996 el Regimiento de Cazadores de Alta Montaña “Valladolid” 65.

En estas siete décadas el cuartel pasó por “mejores y peores momentos, con abundante guarnición y otras veces con un destacamento de custodia, ha sufrido infinidad de obras y modificaciones adecuándosea las unidades que lo ocupaban, por ejemplo, construyendo la torreta de escalada y la rampa de esquí cuando fue de montaña”, explica el militar e historiador barbastrense Luis Alfonso Arcarazo.

Momento crucial en su historia fue el golpe de Estado de 1936. Tras unos días de incertidumbre el coronel Villalba posicionaba el cuartel a favor del orden constitucional y Barbastro se convirtió en la capital oriental de la provincia republicana. En la posguerra, la presencia del maquis motivó que en Barbastro hubiera “tres batallones, que no cabían en el cuartel, y posteriormente quedó con un Regimiento con un batallón”, cuenta Arcarazo.

Según este historiador, desde 1975 comenzó a vislumbrarse el cierre, como consecuencia de la disminución de unidades y de los efectivos: “El Regimiento Valladolid llegado de Huesca lo rescató cuando parecía perdido y en la pelea por conservar su cuartel, los sitios con menos importancia o influencias, como Sabiñánigo o Barbastro, se quedaron sin cuartel”.
La conexión cívico militar fue plena en Barbastro, aunque también hubo algunos sectores que mostraban cierto recelo –los menos-. Participaron en la vida pública de la ciudad acompañando a las procesiones de Semana Santa, fue notable el revulsivo económico que supuso para el desarrollo de Barbastro y en el plano social según Arcarazo hubo “una magnífica relación desde el principio al final. Muchos militares se casaron con jóvenes de Barbastro y muchos barbastrenses fuimos militares por ver la milicia como una salida profesional, de no haber habido cuartel y militares, esa posibilidad es remota. Hoy en día siguen viviendo en Barbastro muchos militares retirados, que sin ser de la ciudad decidieron quedarse por la acogida cordial y afectuosa de los vecinos”.
00a despedida al Regimiento de Infantería Valladolid 65 en presencia del coronel Julio López el 22 de junio de 1996 con el último desfile y el beso de despedida a la bandera, en el patio de armas. El 28 de junio se arrió bandera por última vez en presencia del general Antonio Martínez. Previamente la ciudad le rindió un homenaje a las tropas con una jura de bandera popular en el Paseo del Coso en el que participó el Ayuntamiento representado por su alcaldesa Eugenia Claver.
Comenzaba entonces una pugna legal por recuperar los terrenos para la ciudad ya que fue una cesión de un grupo de vecinos a cambio de la construcción del cuartel. Una vez desaparecido éste, los terrenos debería revertir a la ciudad, según la tesis del Ayuntamiento que elevó esta causa sin éxito hasta el Tribunal Supremo que confirmó en 2004 la propiedad del terreno al Ministerio de Defensa. Posteriormente, el Gobierno de Aragón a través de Suelo y Vivienda compraría el terreno por 4.473.273,20 euros para crear 676 viviendas, de las cuales 300 serán protegidas. El resto de terreno se destinaría a polígono blando. En junio de 2009 comenzarían derribo de la mayoría de los edificios. Desde entonces no ha cambiado nada.

