El matrimonio barbastrense Antonio Giménez y Cristina Gabarre fueron una de las primeras familias que acogieron a niños ucranianos afectados por la explosión de la central nuclear de Chernóbil hace más de 20 años a los hermanos Caterina (31 años) y Dimitri (27 años). Este último vive en Barbastro en casa de sus padres adoptivos desde hace tres años y trabaja como albañil. Y Caterina recalaba hace unos días huyendo de la guerra con sus dos hijas Angelina, de siete, y Verónica, de doce años.
La S.D. Huesca fletó un avión hasta Polonia para enviar 2.500 kg de material de primera necesidad y regresar con 213 refugiados ucranianos que se han desplazado a otros puntos del país. La asistencia sanitaria del viaje corrió a cargo del director del servicio de Urgencias del Hospital de Barbastro y vicepresidente del Colegio de Médicos de Huesca, el vecino de Azlor Juan Eito.

El Núcleo Zoológico Iris y la Pastelería Iris también se sumaron a esta oleada de solidaridad ofreciendo, a una treintena de refugiados, en su mayoría niños, una entrañable visita al núcleo zoológico acompañado de rico chocolate cocido para todos.

