El SoNna Huesca volverá este verano a cruzar la provincia con una idea sencilla y potente, llevar la cultura a lugares donde el paisaje también forma parte de la experiencia. La séptima edición del Festival Sonidos en la Naturaleza alcanzará los 112 espacios visitados desde su creación y sumará ocho escenarios inéditos en el certamen.
El festival de la Diputación Provincial de Huesca recorrerá de nuevo las diez comarcas altoaragonesas con una programación que une música, patrimonio, naturaleza y pueblos. En esta edición, el mapa del SoNna incorporará nuevos enclaves en Binéfar, Canfranc, Sabiñánigo, Caldearenas, Loporzano, Ayerbe, Laspaúles y Adahuesca.
La presencia en el Somontano llegará con la ermita de Nuestra Señora de Treviño, en Adahuesca, uno de los escenarios debutantes de 2026, y con el espacio Vicente Baldellou de Alquézar, que figura entre los lugares habituales del festival.
La ermita de Treviño, nuevo escenario en Adahuesca
El cierre del recorrido itinerante por el Alto Aragón será el domingo 6 de septiembre en la ermita de Nuestra Señora de Treviño, en Adahuesca, con la actuación de los aragoneses Ernesto Cossío y Joaquín Pardinilla.
El enclave se incorpora por primera vez al SoNna Huesca. La iglesia, dedicada a la Virgen, es una construcción tardorrománica de sillares, con portada románica de arquivoltas y un porche gótico cubierto con bóveda de grandes ventanales. Fue declarada monumento histórico artístico en 1981.
El propio nombre de Treviño se vincula en el texto del festival a dos posibles explicaciones. Una apunta a su relación con los viñedos. Otra señala que en ese lugar pudieron confluir los límites de tres diócesis, hasta el punto de que tres obispos podrían reunirse allí sin salir de sus respectivos territorios diocesanos.
Ocho lugares se incorporan al mapa del festival
El primer escenario debutante será el Parque de Los Olmos de Binéfar, que recibirá a la colombiana Ëda Díaz el domingo 12 de julio. El espacio cuenta con casi 25.000 metros cuadrados, más de 600 árboles y un lago artificial de más de 1.500 metros cuadrados.
El sábado 25 de julio, el festival llegará al anfiteatro de la Estación Internacional de Canfranc, donde actuará la solista argentina Belén Natalí. La explanada de los Arañones ofrece una gran plaza pública ajardinada de 12 hectáreas, con elementos ferroviarios conservados al aire libre.
El último fin de semana de julio y el primero de agosto concentrarán tres debuts. El viernes 31 de julio, los Hermanos Cubero actuarán en la iglesia de San Martín de Ordovés, en Sabiñánigo, la primera iglesia restaurada por la Asociación de Amigos de Serrablo en 1971.
El sábado 1 de agosto, el SoNna se trasladará al entorno de la iglesia de la Ascensión del Señor de Aquilué, en Caldearenas, con el recital Monteperdido, de Idoipe y Maria Rodés. Al día siguiente, el domingo 2 de agosto, el festival llegará a la ermita del Viñedo de Loporzano, donde actuará Nico Miseria.
El viernes 7 de agosto, la programación se instalará en la Bodega Edra de Ayerbe, con el grupo madrileño Gilipojazz. Será una de las tres bodegas incluidas en esta edición, junto a Laus y Valonga.
En el tramo final, el sábado 5 de septiembre, el argentino Manu Sija actuará en el Jardín de Esculturas Domingo Subías de Laspaúles, un espacio al aire libre con una treintena de obras de hierro vinculadas al párroco y escultor que da nombre al jardín.
Un festival que también descubre territorio
El diputado de Cultura de la Diputación Provincial de Huesca, Carlos Sampériz, destaca la capacidad del SoNna para convertir cada concierto en una experiencia de descubrimiento.
“Una de las grandes fortalezas del SoNna es su capacidad para convertir cada concierto en una experiencia de descubrimiento”, explica Sampériz. “Hay espacios de la provincia que quizá mucha gente no conocería si no fuera porque el festival los incorpora a su recorrido, y eso tiene un enorme valor para nuestro medio rural”.
El diputado subraya también que el festival no solo acerca la cultura a los pueblos, sino que ayuda a despertar curiosidad por lugares singulares y refuerza el orgullo por el territorio. “Que en solo siete ediciones el SoNna haya alcanzado los 112 espacios visitados es una cifra espectacular, pero sobre todo es la prueba de que este festival no solo programa música”, resume Sampériz.
Con esos 112 espacios acumulados en siete ediciones, el SoNna Huesca vuelve a funcionar como una ruta cultural por el Alto Aragón, con una programación que no separa el concierto del lugar donde sucede.



