Otra vez más el escenario de Sallent de Gállego nos volvió a sorprender en esta ocasión con una propuesta diferente a las habituales del Festival. Lo esperado era ver, por primera vez o repitiendo, a artistas uruguayos como Jorge Drexler, Jaime Ros, Trosky Vencerán, Astroboy, No Te Va A Gustar, La Vella Puerca, Juan Campodónico, Luciana Superville, Martín Buscaglia o Fernando Santullo, estos cinco últimos de la factoría de Gustavo Santaolalla, integrante de Bajofondo, que ya ha visitado Pirineos Sur en tres ocasiones, pero no fue así. El elegido para representar a Montevideo en este mosaico de culturas dedicado a las Metrópolis, eje temático de la edición de este año, fue Dani Umpi.
Muchos calificaran su puesta en escena, no sin cierta razón, de histriónica pero tras esa forma visual efectista se camufla una persona, un personaje, con un bagaje artístico-cultural notable que va más allá de lo que a simple vista se percibe. Lo suyo es el teatro, la música, pero también la literatura y el cine.
Interpreta sus propios temas, y también coge, recoge, mezcla, remezcla y transforma composiciones de otros como los argentinos Fun People, Javi Punga o El Otro Yo, los brasileños RPM o los españoles Alive o Amistades Peligrosas, pero también podría atreverse con Pet Shop Boys o José Luis Perales. Resultado, un espectáculo antojadizo, repetitivo, reiterativo pero sobre todo divertido. Fiesta con mayúsculas en un espacio donde este tipo de actividades no son habituales, pero por lo que se vivió en la noche ayer son muy efectistas y con aceptación más que sobresaliente.
En total quince temas, con un Dani Umpi a la voz, Juan Cruz Roa Raffo programando y atizador de percusiones y Leandro Olmos en las guitarras. Mucho travestismo, mucha locura, para nada es casual que los músicos se autodenominen como Marica Mala y La Olmos, muchos tacones, mucha falda y poca depilación. Ni complejos, ni prejuicios, mensajes positivos y optimistas cerrados con un «sean felices y acaben sus estudios» digna proclama que podría haber realizado La Bruja Avería en La Bola de Cristal, Los Teleñecos o Los Chiripitifláuticos.
No quepa duda que hay que seguir los pasos de este artista que va mucho más allá del travestismo musical-cultural descafeinado tan habitual en los años ochenta en nuestras grandes ciudades. Siete discos en su haber, incluida su participación en A Bush No Le Va A Gustar compartiendo tracks con algunos artistas que han visitado el festival como Manu Chao, Actitud María Marta, Amparanoia y Ojos de Brujo, a lo que hay que unir nueve novelas -alguna llevada a la gran pantalla-, doce videos, una comedia musical y siete premios y nominados diversas, son un ejemplo de una propuesta polifacética, transgresora y original que todos saludaron en su presentación pirenaica con la mejor consideración y el mayor reconocimiento.
Otra noche que volvió a mostrar que Pirineos Sur va más allá de lo que habitualmente se espera de un Festival de sus características. Diversidad y pluralidades metropolitanas que solo refleja la realidad existente, no solo la que se difunde habitualmente o la que más puede gustar a los responsables artísticos.

