“Si algo hemos aprendido de esta crisis sanitaria, es que los servicios públicos son esenciales, no pueden ser privatizados” se repetía como mantra social en los albores de la crisis sanitaria del Coronavirus.
Pues ni 100 días después y la derecha vuelve a su plan de seguir privatizando todos los servicios públicos. Olvidándose que rindió homenajes y alabó a los “esforzados trabajadores públicos que estaban en primera línea luchando contra la pandemia”.
Poco les importan los hechos sucedidos, poco les importan las palabras pronunciadas. Solo les importa no salirse de su ideario y este es claro y conciso; desmontar el estado del bienestar y servirlo a las empresas privadas para que estas se enriquezcan a costa de nuestros impuestos. Mientras estas mismas empresas precarizan el trabajo y se deriva en peores atenciones.
Así la Cataluña de Torra o la Madrid de Ayuso -la misma derecha aunque les separe una bandera- han sido raudos en privatizar el esencial servicio de rastreadores de la sanidad pública, en vez de reforzar con más plantilla y más medios a los profesionales de Atención Primaria. Finalmente, por suerte para los catalanes, la Generalitat, gracias a la presión generada por los sanitarios, revocó el contrato de 17 millones de euros que había conseguido Ferrovial.
Pero sin salir de nuestra provincia, a nivel municipal la derecha actúa de igual manera, este jueves la alcaldesa popular de Fraga propondrá en el pleno mantener el servicio de limpieza viaria en manos privadas, ante las numerosas quejas de vecinos y asociaciones por la suciedad de las calles.
De esta manera, aunque la derecha se adhiera a bonitos titulares, tiene un plan y este es siempre privatizar todos los servicios públicos, bien sea la sanidad o la limpieza de las calles.

